¿Quiénes son las mujeres acusadas de apoyar el “supremacismo masculino”?

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Christina Hoff Sommers, Helen Smith, Karen Straughan, Erin Pizzey y Cassie Jaye son las cinco mujeres citadas en un informe del Southern Poverty Law Center (SPLC) por considerar que amparan a la “supremacía masculina”, como movimiento de odio.

“Las mujeres también han contribuido a que el movimiento de los derechos de los hombres una apariencia de imparcialidad”, según comentan en el informe.

A continuación, una muy breve presentación de cómo estas mujeres abordaron determinados asuntos de los hombres.

Christina Hoff Sommers

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Christina Hoff Sommers reclama un “feminismo de la equidad” al que diferencia del “feminismo de género”. Con esto quiere decir que reclama los derechos de cada mujer, como individuo, sin que su individualidad quede subsumida por su identidad femenina “de género”.

Hoff Sommers se ha interesado en su libro La guerra contra los chicos por los problemas de los niños varones en la educación. Los chicos sacan peores notas que las chicas, y su fracaso escolar es mayor que la de ellas. Considera que en la escuela el modelo es el femenino, de tal manera que los niños son tratados como niñas defectuosas.

Hoff Sommers también se ha mostrado crítica con el documental The Mask You Live In. Ella considera que la autora es bien intencionada, pero que hace una caricatura vilificadora de los chicos. En ese sentido ha propuesto cuatro sugerencias a la hora de relacionarnos con los pequeños varones:

  1. Reconocer que la masculinidad es algo más que una “máscara”
  2. Reconocer la diferencia entre masculinidad sana y patológica
  3. Reconocer la virtud de la discreción masculina
  4. Aclarar que la mayoría de los niños son sanos y resilientes

Helen Smith

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Helen Smith es la autora de Men on Strike, libro donde expone que los varones no solo están desertando de la educación (como señala Sommers) sino también del matrimonio y del trabajo. El libro no es un estudio científico, sino una llamada de atención de lo que ella considera que es un problema para la sociedad.

En su reseña sobre este libro, el psiquiatra Pablo Malo destaca que en el libro se aborda la discriminación de los hombres en el sistema legal, así como el suicidio, un problema que afecta a los hombres de manera desproporcionada. Malo lamenta también las dificultades para abordar los asuntos de los hombres en el ámbito académico.

La mayoría de los académicos de los departamentos de las ciencias sociales son mujeres (en Psicología, por ejemplo, una aplastante mayoría) o profeministas y sería muy difícil publicar sobre este tema. Y si consiguieras publicar, no te va a contratar después ninguna Universidad, evidentemente. Los investigadores varones (desacreditados por ser varones) han huido de todo lo relacionado con el sexo y el género y nos encontramos con el dato curioso de que las que están saliendo en defensa de los hombres son precisamente mujeres, como Sommers o Smith.

Karen Straughan

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Karen Straughan es la mujer más conocida de los MRA. Firmemente antifeminista, “Sí, soy una antifeminista. Creo que la etiqueta es arriesgada, pero necesaria”, es tan adorada por unos como odiada por otros, como se indica en un equilibrado artículo en VICE donde se hace una aproximación a la trayectoria de la historia de los MRA que, curiosamente, partece surgir de los “aliados” del feminismo.

No es que Straughan esté en contra de las metas del feminismo, pero sí de su diagnóstico que no tiene en cuenta la “desechabilidad masculina” a la hora de abordar los roles de género. Ella considera que el feminismo es activo a la hora de apuntalar esa desechabilidad ocultando o ridiculizando los problemas del varón, cuando no haciéndolos culpables de sus propios problemas. Además, eso es algo que, de alguna manera, acaba afectando a las propias mujeres. Y se pone como ejemplo a ella misma, a la que acusan desde el feminismo de “misoginia internalizada” por no aceptar la narrativa del feminismo, incluído el de Sommers, que parece infantilizar a la mujer. Como dicen en VICE

Y es que — y quizás paradójicamente — el activismo a favor de los derechos de los hombres de Straughan expresa para muchas mujeres un ejemplo potente y valorable de cómo construir identidades por fuera de los discursos únicos, tradicionales o dominantes.

Straughan parece muy convincente en su actitud a la hora de aceptar con un cierto estoicismo apasionado cierto rechazo social por su activismo. De hecho, una vez ha comentado que le costó más trabajo “salir del armario” por ser MRA que por ser bisexual.

“no espero que el mundo me dé una audiencia imparcial, no espero ser tratada con justicia, solo necesito saber que puedo generar un impacto. Poder hacerlo, a pesar de que la vida es injusta, es una fuente constante de consuelo y aliento. Ejercer el poder en un mundo que te lo entrega es fácil y aburrido. ¿Ejercer el poder en un mundo que es injusto? Eso es interesante y satisfactorio”.

Erin Pizzey

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A Erin Pizzey se le suele reconocer el mérito de haber creado el primer refugio para mujeres víctimas de violencia de pareja íntima (VPI). Posteriormente, decidió cambiar el rumbo de su activismo, al considerar que la VPI muchas veces es bidireccional.

Víctima de malos tratos en su infancia, su mayor “preocupación es que se trata de una violencia generacional, y si no salvamos a esta generación de niños, sencillamente tendremos más y más personas violentas”.

Para Pizzey, considerar que la mayor parte de la VIP se ejerce de hombre a mujer forma parte de “una gran estafa” defendida por una “industria millonaria” que no quiere compartir el dinero para ayudar a las víctimas masculinas.

Ella considera que los hombres son los más interesados en ver a las mujeres como seres incapaces de ejercer la violencia doméstica por sí mismas.

Eso les pasa a los hombres. Las mujeres sabemos que no es así. Nos conocemos. Y en privado te dirán lo que opinan realmente. Pero muchísimos hombres no quieren ni oír hablar de la existencia de mujeres violentas. Quieren mantener a las mujeres en un pedestal. Les hace sentir seguros.

Como otras activistas de los derechos de los hombres, Pizzey no considera que defender los derechos del varón sea lo mismo que hacerle alabanzas.

Hombres de todo el mundo se ríen, porque no es su problema. ¿Dónde está la compasión del hombre por el resto de hombres? Las mujeres sentimos esa compasión de manera natural, pero parece que los hombres no tienen la misma capacidad para hablar de temas sensibles.

Cassie Jaye

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Cassie Jaye es una galardonada documentalista que ha realizado Daddy I Do, sobre la educación sexual en Estados Unidos y The Right To Love, sobre el matrimonio de personas del mismo sexo y a su familia, desde una perspectiva feminista.

Comenzar a investigar la “cultura de la violación” la llevó a interesarse por el sitio web sobre los derechos A Voice for Men. “Estos serían los apologistas de la violación de los que había oído hablar”, comentó en una entrevista para la BBC. “Estos serían los que culpabilizan a las víctimas, los que perpetúan la cultura de la violación”.

Cassie Jaye considera que "A Voice for Men es seguramente el más provocador de los sitios de activistas por los derechos de los hombres que hay por ahí”. Sin embargo, tras hacer largas entrevistas a los MRA ya no podía seguir creyendo que los hombres les iba mejor en todo, o que sus problemas eran un producto del patriarcado.

Ahora no ve las provocaciones de A Voice for Men de la misma manera, y considera se “ofendía con demasiada facilidad”. Sin embargo, continúa pensando que la estrategia de cebo de clics y de provocación es equivocada.

Jaye cree que hay aspectos negativos similares en feministas y MRA. “Esa es la cosa, hay una gran cantidad de reflejos opuestos que atraviesan a estos movimientos”.

“Hubo un hashtag llamado ‘KillAllMen’ [‘MatadATodosLosHombres’] que fue tendencia en Twitter hace unos años”. La fuente de la etiqueta es difícil de rastrear, pero las conversaciones a su alrededor, tanto de feministas como de MRA, son abundantes”. No considera que ese sea un tipo de diálogo productivo. “Hay algunas personas que no pueden separar su ira de su activismo”.

Caye parece haberle prestado atención a las ideas del “padre” del movimiento por los derechos de los hombres, Warren Farrell, autor del libro The Myth of Male Power: Why Men are the Disposable Sex.

“Farrell desafía el ideario feminista, y creo que por eso se ha convertido en una amenaza para su debate sobre cuestiones de género. Él está planteando la idea de que tal vez no vivimos en un patriarcado donde los hombres oprimen a las mujeres, sino que lo que nos puede parecer un patriarcado es el resultado de los roles de género”, dice Jaye para Marin.

Ahora ya no se considera feminista. “Abandoné el término porque dejé de ver al feminismo como un movimiento por la igualdad de género, incluídos los problemas de los hombres. Parecía que en realidad solo se interesaba en los asuntos de la mujer”. Pero la razón fundamental para dejar de considerarse feminista fue el trato que recibió por parte del feminismo por cuestionar sus creencias sobre los problemas de género. “Si comienzas a humanizar a tu enemigo, puedes comenzar a ser deshumanizada por tu comunidad”.

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Traducciones sobre los asuntos de los hombres, la izquierda liberal, las políticas de identidad y la moral. #i2 @Carnaina

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