¿Puede un buen chico aprender del atractivo sexual de los chicos malos?

¿Los chicos malos son realmente más sexys?

Escrito por David J. Ley Ph.D. y publicado en Psychology Today el 12 de febrero de 2013

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El descaro de Han Solo, sus rápidos reflejos y su arrogancia lo convierten en el típico “chico malo”.

Como muchos hombres, recuerdo haber sentido que mi corazón se rompió, cuando era adolescente, sentado en la mesa de una cafetería. Escuché a la hermosa chica que me gustaba cuando me dijo que era una gran amiga, y luego me dijo que se interesaba por una de mis mejores amigas. Nunca he querido ser el “buen chico”, aunque parece que simplemente está en mi naturaleza. Y tristemente, el buen chico a menudo no se va con la chica, al menos a corto plazo. El aumento de la evidencia psicológica y biológica sugiere que el “chico malo”, a veces llamado el “malote”, a menudo tiene sexo ardiente y espontáneo con las mujeres, mientras que el “buen chico” tiene un tipo de relación muy diferente.

Hace poco me entrevistaron para saber si los “buenos chicos” se beneficiarían de una comprensión de los rasgos y cualidades que atraen a las mujeres. Básicamente, para aquellos hombres que se preocupan de que sean demasiado “amables”, ¿hay alguna forma de que puedan tomar prestada parte de la sensualidad de los chicos malos, sin perder su integridad? Fue una entrevista provocativa y divertida, aunque como sucede a menudo, al final el artículo acabado solo usó un poco de mi exposición. La entrevista y la pregunta me llevaron a pensar en este tema y a preguntarme si había maneras de ayudar a los hombres sin recurrir a las estrategias, a veces manipuladoras y engañosas, de la “cultura del pick-up”, en la que se enseña a los hombres a utilizar principios psicológicos para crear y explotar inseguridades en las mujeres.

Gran parte de la dinámica chico malo frente a chico bueno se basa en la comprensión de la compleja interacción entre la biología y la psicología, que surge de la exploración de los conceptos de la psicología evolucionista. Ahora bien, cuando hablamos de los rasgos evolutivos que influyen en la selección de pareja de las mujeres, estamos hablando de una hipotética persona promedio, un compuesto de todas las personas, de manera que limpia las diferencias individuales. Puede ser engañosamente fácil usar estos rasgos y disposiciones para explicar las acciones u opciones de los individuos, pero esto es en última instancia es poco más que una narrativa creativa que puede o no ofrecer una explicación real y verificable. Encuentro de ayuda y útil esta teorización evolucionista, al invitar a la gente a considerar y explorar las motivaciones inconscientes detrás de sus deseos y preferencias sexuales. Esto les permite ver estos deseos, como el deseo de tener múltiples parejas, como algo normal, incluso cuando el deseo está socialmente estigmatizado.

Dicho esto, creo que uno de los efectos sutiles de la revolución feminista es que las mujeres ahora tienen la libertad de expresar y explorar algunos de estos deseos sexuales. A lo largo de la historia de la humanidad, la capacidad de las mujeres para explorar una mayor variedad de deseos y libertades sexuales ha estado intrínsecamente relacionada con las libertades económicas. Por lo tanto, hoy en día, tanto desde una perspectiva social como individual, la independencia económica está conectada a la capacidad de las mujeres de perseguir una exploración individualizada de sus deseos sexuales. Las mujeres que tienen más independencia económica y social tienen más probabilidades de ser infieles, buscando relaciones sexuales con diferentes tipos de hombres que su pareja principal, porque esa independencia económica les da cierta protección contra las pérdidas y consecuencias que podrían resultar de la infidelidad.

Podemos ver la popularidad de Cincuenta sombras de Grey como una expresión de la mayor aceptabilidad de las mujeres que desean tanto la libertad sexual, y que a veces desean estar con ese hombre dominante, asertivo y responsable. Lo que ahora es diferente es que en la época victoriana, la sociedad le“decía” a las mujeres que el paradigma sexista tradicional era el único deseo aceptable. Ahora, décadas después de la revolución feminista, a las mujeres se les permite una mayor gama de deseos, y se les permite a veces querer la libertad de ser independientes y asertivas en sus deseos sexuales, como los hombres, y también a veces quieren ser tomadas, para ser superadas por la fuerza bruta del deseo masculino.

Pero las mujeres, como los hombres, no son todas iguales en estos deseos inconscientes y en la expresión de estas presiones sexuales evolutivas. Hay una tremenda variación individual, e incluso una variación dentro de una persona determinada, a través del tiempo y el contexto. Por ejemplo, el deseo de las mujeres de tener diferentes tipos de parejas varía a través de los ciclos biológicos, donde las mujeres pueden preferir un proveedor estable y bueno como pareja durante gran parte del mes, pero se sienten atraídas por el hombre más agresivo, dominante y tempestuoso cuando están ovulando. Pero, la expresión consciente y conductual de estos deseos también está modulada por el contexto social — por ejemplo, las mujeres podrían ser más propensas a tomar este riesgo si ya han tenido hijos con su pareja principal — . Haber hecho esto podría disminuir parte de la reacción masculina a la infidelidad, ya que él ya ha tenido hijos con la mujer. Para la mujer, una explicación evolucionista sugiere que inconscientemente está buscando un rango diverso y robusto de diferencias genéticas en sus hijos. Al aparearse con diferentes hombres, y diferentes tipos de hombres, ella ofrece a sus hijos (y a sus genes) una mayor diversidad y por lo tanto una mejor oportunidad de superar diferentes tipos de desafíos ambientales como las enfermedades.

La masculinidad está intensamente relacionada con la testosterona. No estoy reduciendo la masculinidad a esa sola hormona, pero la biología y las expresiones evolutivas inconscientes de los deseos de apareamiento están intrínsecamente conectadas a los niveles de esta hormona. Cuando las mujeres están ovulando, y atraídas por un hombre muy masculino, encuentran muy atractivo el olor corporal de los hombres con alta testosterona. En situaciones no médicas, no estoy a favor de cosas como el reemplazo de testosterona o los suplementos. Pero los niveles de testosterona no son una variable fija. Los hombres (y las mujeres) pueden manipular sus niveles de testosterona a través de actividades y cosas como el ejercicio o la competitividad. Los niveles de testosterona fluctúan en los hombres, en respuesta a desafíos competitivos como los deportes, incluso la política y los negocios. Los hombres que están interesados en conectarse a esa masculinidad interna, y que “rezume por sus poros”, por así decirlo, harían bien en considerar participar en actividades como las artes marciales, el culturismo, los deportes de competición, e incluso actividades adrenalínicas como el paracaidismo. Todo esto aumenta la libido de un hombre, aumenta sus niveles de testosterona, aumenta su confianza y refuerza ese fanfarroneo masculino, haciéndolo más atractivo para la mujer que busca, consciente o inconscientemente, esa pareja altamente masculina.

En lugar de hablar del “chico malo”, sugiero que se hable y se piense que estos hombres son altamente expresivos de un ideal masculino tradicional. Para estos hombres, esa masculinidad sale de una manera más inconsciente, confiada, incluso descarada y arrogante. Este tipo de hombres no son conscientes de sus deseos ni de sus tendencias dominantes. Su impulsividad, agresividad, incluso egoísmo, son expresiones de una falta interna de autoconciencia o autocuestionamiento. En El Imperio contraataca cuando Han Solo ve por primera vez a Darth Vader, no hay ninguna duda, ya que Han saca su blaster y empieza a disparar. En contraste, Hamlet de Shakespeare pasa toda la obra cuestionándose a sí mismo, sus pensamientos, deseos y creencias. Esto no quiere decir que Hamlet no sea masculino, pero para mostrar que son dos caras de la misma moneda, y son dos buenos ejemplos de los diferentes tipos de expresión masculina por los que las mujeres están atraídas de diferentes maneras y en diferentes épocas.

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El cuestionamiento, la reflexión y la ansiedad de Hamlet muestran el dilema del “buen chico”.

Pero, creo que es importante reconocer que algunos hombres (y mujeres) pueden estar más dispuestos a un lado o al otro. Y lo más saludable para un individuo es entender y aceptar quiénes son y cuáles son sus predisposiciones internas. La autoaceptación también es atractiva. Cuando pienso en estas cosas, con los pacientes e incluso conmigo mismo, creo que necesitamos ayudar a los hombres a definir por sí mismos lo que es la masculinidad y tratar de explorar un mayor nivel de aceptación interna de su masculinidad.

Un triste dilema es que la sociedad caracteriza actualmente a la masculinidad como peligrosa, bestial, incluso moral e intelectualmente deficiente. Veo a muchos hombres entrar en mi oficina con sentimientos internos de vergüenza y culpa por sus deseos masculinos, por sus inclinaciones internas hacia la asertividad o la agresión. Estos hombres han sido programados para temer estos deseos y verlos como peligrosos, porque así es como la sociedad los caracteriza — el personaje televisivo de Al Bundy es un gran ejemplo de la visión moderna de la masculinidad: torpe, esclavo de los deseos sexuales, y estupefacto por la masculinidad — . Y así, muchos hombres intentan superar estos deseos, ser mejores que ellos, reprimirlos y rechazarlos. Estos son a menudo los hombres que terminan preguntándose cómo y por qué ese gilipollas malote se queda con la chica, mientras que ellos son solo un “amigo”. Los hombres pueden identificar ese conflicto interno y sentirse más cómodos y seguros de sí mismos. Un hombre puede ser AMBOS: hombres con deseos y actitudes muy masculinas, Y una persona consciente, responsable y pensativa. Los dos no son mutuamente excluyentes: un hombre puede ser Hamlet y Han Solo, en otras palabras, y todavía puede conseguir a la chica.

David J. Ley, Ph.D., es psicólogo clínico y autor de Ethical Porn for Dicks: A Man’s Guide to Responsible Viewing Pleasure. En Twitter, @DrDavidLey

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Traducciones sobre los asuntos de los hombres, la izquierda liberal, las políticas de identidad y la moral. #i2 @Carnaina

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