Necesitamos una psicología más profunda para los hombres

Una mejor comprensión de los hombres puede ayudarnos a reaccionar mejor ante ellos.

Escrito por Dave DuBay y publicado en The Good Men Project el 26 de marzo de 2017

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El valor de un hombre entre otros hombres a menudo se basa en las habilidades que aporta al grupo, y en ciertos grupos, como el ejército, la policía o el equipo deportivo, sus habilidades a veces son más importantes que su bienestar personal. Esa es la opinión de un soldado que Philip Zimbardo y Nikita Coulombe citan en su libro Man Interrupted, uno de los libros más importantes sobre hombres y niños en los últimos años. Esta idea puede ayudarnos a comprender mejor la psicología de los hombres.

Sesgo de grupo

Casi todos los grupos — religiosos, políticos, étnicos, y así — piensan secretamente que son mejores que el resto, y están dispuestos a excusarse los fallos que condenan en los demás. Los grupos anhelan una identidad distinta y positiva.

Los ajenos al grupo tienden a ver a los grupos de estatus más alto de manera más positiva que a los grupos de estatus más bajo, y eso intensifica el sesgo dentro de los grupos de alto estatus. Pero la identidad de género es una excepción. Las mujeres en promedio muestran un alto grado de prejuicio endogrupal, y los hombres también tienden a asignar características más positivas a las mujeres, un fenómeno que los investigadores llaman el efecto «las mujeres son maravillosas».

En una publicación reciente en malepsychology.org.uk [1], el Dr. John Barry escribe que «de manera única en la teoría de la identidad social, la identidad masculina, a diferencia de la identidad femenina, no invoca un sesgo endogrupal significativo». Los hombres necesitan algo más que una identidad de género para crear un sesgo endogrupal. A menudo, este es un grupo centrado en ciertas habilidades o intereses particulares.

¿El hecho de haber sido criados principalmente por madres explica parte del bajo sesgo endogrupal de los hombres? ¿O tal vez los estereotipos negativos acerca de que los hombres son violentos disminuyen el sesgo endogrupal? ¿El papel de los hombres como protectores de las mujeres y los niños significa que los hombres deben asignar menos valor a la vida masculina? Se necesita más investigación.

¿Qué pasa con el privilegio masculino y la misoginia?

A primera vista, el privilegio y la misoginia masculinos parecen contradecir las afirmaciones sobre el bajo sesgo grupal de los hombres. Una observación, sin embargo, es que las mujeres causan un efecto maravilloso que disminuye para las mujeres menos tradicionales. Y el estatus social de una mujer se derivó históricamente del hombre al que está apegado, lo que le da poder sobre ella. El sesgo de grupo entre los hombres también se manifiesta en los grupos, como los soldados, que son principalmente hombres, pero cuya identidad es más que únicamente de género: en este ejemplo, un grupo honrado por encima del hombre promedio.

También está la creencia popular de que los hombres organizaron la sociedad para privilegiar a los hombres a expensas de las mujeres. Pero esto no explica la realidad de que a lo largo de la historia el hombre común fue utilizado como bestia de carga y como carne de cañón. O que incluso hoy en día, cuando la mayoría de los líderes mundiales son hombres, el fondo de la sociedad — sin hogar permanente, víctimas de violencia, presos, muertes en combate, etc. — es abrumadoramente masculino.

En lugar de privilegiar a los hombres sobre las mujeres, el patriarcado consiste más concretamente en un pequeño grupo de hombres poderosos que explotan tanto a mujeres como a hombres[2]. Una distinción importante es que si bien los hombres han tenido mayores oportunidades de poder y estatus, este poder y estatus ni es automático ni está garantizado. En cambio, debe ganarse con un gran riesgo correspondiente. Los hombres fracasados ​​son desdeñados mientras que los hombres exitosos son elogiados y recompensados. La exigencia de que los hombres se prueben continuamente a sí mismos no tiene un paralelo exacto en las mujeres.

Desechabilidad masculina

En otro artículo[3], Barry aborda la brecha de empatía de género. El rol masculino es ser un proveedor y protector exitoso, y esto requiere dominio sobre sus sentimientos. Pero este control emocional deriva en menos empatía por parte de los demás. Además, la sociedad le da menos valor a la vida de los hombres porque se espera que los hombres sacrifiquen sus vidas para proteger a las mujeres y a los niños, y la empatía por los hombres cuestiona ese deber.

Conseguir es estatus de héroe es un soborno social por esta falta de empatía. En otras palabras, es mejor ser respetado. Pero la competencia resultante entre hombres reduce la cohesión grupal. ¿Qué pasa si un hombre es un fracaso y no es respetado ni cuidado? Los hombres esconden su vulnerabilidad porque la sociedad percibe la vulnerabilidad masculina como un fracaso. Barry escribe: «Los hombres están ahí para poner sus cuerpos en peligro, para ofrecer protección, no para recibirla». Un hombre que necesita protección es un hombre fracasado. Otros pueden describirlo como femenino o infantil, no necesariamente debido a la misoginia, sino porque es incapaz de proteger a las mujeres y a los niños.

Un hombre que deambula entre aceptables e inaceptables muestras de vulnerabilidad camina por la cuerda floja. Siguiendo el ejemplo de Warren Farrell, Barry dice que debemos entender que insistir en que pretender ser invencible es una debilidad, pero actuar a pesar de la vulnerabilidad es una fortaleza. De manera crucial, sin embargo, esto requiere «la necesidad de que todos nosotros en la sociedad sintonicemos más con el lenguaje emocional masculino».

Redefiniendo la masculinidad

En cambio, a menudo culpamos a la «masculinidad tóxica» por estos problemas. Pero esto ignora los modelos de masculinidad positivos y saludables que han existido durante milenios. Barry señala que “La evidencia mucho más clara, […] es que no es tanto la masculinidad el problema como nuestras actitudes hacia ella. […] «El hecho de que podamos considerar seriamente la hipótesis de que la mitad de nuestro espectro de género de la especie humana es defectuoso muestra evidencia de dónde reside el problema real». Aclara que aunque la masculinidad extrema puede ser tóxica (al igual que cualquier cosa que puede ser extrema), esto se suele confundir con la norma masculina.

Se habla mucho sobre la redefinición de la masculinidad, aunque no está claro qué forma se debe adoptar esta redefinición. Pero si esta agenda no está dirigida principalmente por hombres, entonces debemos preguntarnos si un hombre redefinido realmente sería dueño de su identidad. Estamos en peligro de reforzar en lugar de desafiar a la sociedad minimizando los problemas de los hombres.

La noción de encontrar a la gente donde está se aplica aquí. Barry dice que los hombres responden mejor al desafío del autocontrol y de las habilidades mentales que a términos como salud mental. Ese es un ejemplo de por qué es importante desarrollar una psicología más profunda de hombres y niños.

Dave DuBay es trabajador social de Phoenix, Arizona. Tiene una bitácora, The Painted Porch. También está en Twitter, @Dave_DuBay.

Notas de la traducción

[1] Hay traducción aquí.

[2] Para una visión más matizada, y complementaria, sobre el patriarcado, véase «Cómo saber si vivimos en un patriarcado: Una perspectiva histórica», por Helen Pluckrose.

[3] Hay traducción aquí.

Written by

Traducciones sobre los asuntos de los hombres, la izquierda liberal, las políticas de identidad y la moral. #i2 @Carnaina

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