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Necesitamos pautas para trabajar con hombres, pero no las pautas de la APA

La salud mental masculina puede mejorar con un enfoque sensible al género amigable con los hombres.

John Barry

Los hombres son más propensos que las mujeres a suicidarse, pero menos propensos a buscar terapia. Las investigaciones sugieren que parte del problema es que nuestro modelo general de terapia psicológica es más adecuado para las mujeres que para los hombres. Por lo tanto, necesitamos urgentemente desarrollar formas de hacer terapia que sean más adecuadas para los hombres. La APA ha publicado recientemente unas pautas sobre la terapia para hombres y niños, que han sido muy criticadas. La nueva guía, argumentaban los críticos, le debe más a la ideología que a la ciencia.

Sin embargo, una de las pautas de la APA tiene mucho sentido. La novena directriz recomienda que los psicólogos se esfuercen por crear y promover servicios psicológicos que sean sensibles al género. En una encuesta de respuestas al consejo de la APA publicada en Quillette, la psiquiatra Sally Satel comentó esto: “La práctica psicológica ‘sensible al género’ (…) es cuestionable porque anima a los médicos a asumir (…) que el género es una causa o un determinante importante de los problemas del paciente”. En el contexto de las pautas de la APA, entiendo por qué ha dicho esto. Pero ser sensible al género no es per se algo malo, así que no hay que tirar la fruta sana con la podrida.

Mis colegas y yo en la Male Psychology Network hemos investigado durante varios años si existen diferencias de género en las necesidades de hombres y mujeres en la terapia. Esto se basa en la evidencia existente de que los hombres y las mujeres tratan el estrés de manera diferente (por ejemplo, Tamres et al., 2002). En nuestra investigación, y en entrevistas con una variedad de terapeutas psicológicos experimentados (por ejemplo, Holloway et al. 2018), encontramos que la mayoría de ellos describieron diferencias de género en varios aspectos de la terapia. En general, podemos decir que cuando los hombres tienen problemas psicológicos buscan una solución rápida, mientras que las mujeres quieren hablar de sus sentimientos. Nuestra encuesta de hombres y mujeres en la población general, la mitad de los cuales habían estado en terapia antes, encontró un patrón algo similar de preferencias de género. Por ejemplo, a las mujeres les gustaba la psicoterapia (un tratamiento centrado en las emociones) más que a los hombres, y a los hombres les gustaba un grupo de intercambio de información (centrado en las soluciones) más que a las mujeres.

A pesar de la evidencia de que en general los hombres y las mujeres pueden mostrar diferencias clínicamente importantes sobre lo que necesitan de la terapia, la psicología tiende a no medir las diferencias de género en los resultados de la terapia. Un estudio poco común que sí encontró que los hombres y las mujeres no obtuvieron los mismos beneficios del asesoramiento para el estrés relacionado con el trabajo: a los seis meses de seguimiento, las mujeres continuaron mejorando, pero los hombres habían regresado a los niveles iniciales de disfunción. Este resultado pone de relieve una alarmante diferencia de género en el resultado que debería galvanizar a los psicólogos para que se tomen muy en serio la sensibilidad al género.

Nótese que, al identificar las diferencias sexuales, no estoy sugiriendo que “Todos los hombres prefieren el enfoque A, y todas las mujeres prefieren el enfoque B”. Aunque en promedio existen diferencias generales, por supuesto hay diferencias individuales que deben tenerse en cuenta. Sin embargo, de la misma manera que los terapeutas deben ser sensibles a las diferencias culturales y a las diferentes sexualidades de sus clientes, la terapia puede mejorarse siendo sensible al género.

Por ejemplo, un enfoque sensible al género asumirá correctamente que — en promedio — un hombre que está angustiado porque es víctima de violencia doméstica por parte de su esposa tiene más probabilidades, en comparación con una clienta, de sentir que no será comprendido por los demás, e incluso puede ser culpado por la violencia (por ejemplo, debido a la influencia de las normas sociales en su comportamiento, según la página 10 de las pautas de la APA). Del mismo modo, un enfoque sensible al género informará al terapeuta de que si su nuevo cliente habla de deporte cuando “debería” hablar de sus emociones, esto no es un signo de que no se esté tomando en serio la terapia; los hombres a veces hacen bromas al principio de la terapia, lo cual es una oportunidad para que el terapeuta se comprometa en la importante tarea de establecer una relación. Ser sensible a estas pistas sobre los hombres en general ayudará al terapeuta a evitar malentendidos con su cliente masculino en particular y ayudará a que la terapia avance de una manera más efectiva.

Espero que puedan ver que adoptar un enfoque sensible al género no significa adoptar todas las pautas de la APA, ni mucho menos. Puede ser que los hombres que se oponen a la masculinidad tradicional apoyen el enfoque de la APA, pero esto no significa que el enfoque APA sea bueno para los hombres en general. Aquí el mensaje importante es que muchos hombres con problemas psicológicos no están buscando ayuda, y que un enfoque de género de talla única puede ser una barrera para ellos. Hacer que nuestros tratamientos sean más amigables con los hombres podría ayudar, y varias de las sugerencias para esto en las directrices de la APA son buenas, pero la ideología en la que la APA ha enmarcado las pautas no es amigable con los hombres.

Los problemas destacados en las pautas de la APA no son solo un problema para los Estados Unidos. Ideas similares están siendo promovidas en el Reino Unido en la actualidad (notablemente, pp. 124–8 del PTMF), y el futuro de la psicología es sombrío si esta ideología no es reconocida por lo que es. En la Male Psychology Network pronto publicaremos nuestras propias pautas para trabajar con hombres basadas en nuestro próximo manual, y hasta que la APA revise sus pautas, esperamos que los psicólogos de todo el mundo encuentren que la nuestra es una alternativa útil.

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Dr. John Barry

El Dr. John Barry es psicólogo colegiado, hipnoterapeuta clínico y cofundador de la Male Psychology Network y de la Male Psychology Section de la British Psychological Society. Es uno de los editores y colaboradores de The Palgrave Handbook of Male Psychology and Mental Health, consultada en abril de 2019.

Fuente: Quillette

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Traducciones sobre los asuntos de los hombres, la izquierda liberal, las políticas de identidad y la moral. #i2 @Carnaina

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