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Por qué las universidades deben elegir un telos: la verdad o la justicia social

Jonathan Haidt

Aristóteles a menudo valoraba algo por su “telos”: su fin, propósito, o meta. El telos de un cuchillo cortar. El telos de un médico es la salud o la curación. ¿Cuál es el telos de la universidad?

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La respuesta más obvia es “la verdad” , palabra que aparece en muchos escudos universitarios. Sin embargo, cada vez más, muchas de las principales universidades de los Estados Unidos están adoptando la justicia social como su telos, o como un telos segundo y equivalente. Pero alguna institución o profesión pueden tener dos telos (o teloi)? ¿Qué pasa si entran en conflicto entre sí?

Como psicólogo social que estudia la moral, he visto a estos dos telos entrar en conflicto cada vez más a menudo durante mis 30 años en en el mundo académico. Los conflictos parecían controlables en los años noventa, pero su intensidad ha crecido desde entonces, al mismo tiempo que se desplomaba la diversidad política de la profesión, y que la hostilidad interpartidista era cada vez mayor . Creo que el conflictividad alcanzó su pico en el otoño de 2015, cuando manifestantes estudiantiles 80 universidades exigían que sus universidades se comprometiesen más y de forma explícita con la justicia social, a menudo incluyendo cursos y formación obligatorios para todos con contenidos y pespectivas de la justicia social.

Ahora que muchos rectores de universidades han acordado implementar muchas de esas exigencias, creo que el conflicto entre verdad y justicia social se ha vuelto probablemente ingobernable. Las universidades tendrán que elegir, y tendrán que ser explícitas sobre su elección, para que estudiantes y docentes en potencia puedan hacer una elección informada. Las universidades que traten de honrar a ambos se enfrentarán a una creciente incoherencia y conflictividad interna.

[Nota: por favor, tenga en cuenta que no estoy diciendo que cada estudiante individual no pueda perseguir ambas metas. En mi conferencia, a continuación, aliento a los estudiantes a abrazar la verdad como la única forma en la que pueden conseguir ese activismo que mejorará de manera efectiva la justicia social. Pero una institución como una universidad debe tener un bien, y solo uno, más elevado e inviolable. Tampoco estoy negando que muchos estudiantes se encuentren con indignidades, insultos y obstáculos sistémicos a causa de su raza, género o identidad sexual. Los encuentran, y yo favorezco algún tipo de sistema de normas y preparación para la diversidad de estudiantes y profesores. Pero como argumenté en otra ocasión , muchas de las demandas más comunes que los manifestantes han hecho son propensas a hacerlos retroceder, haciendo que las experiencias de marginación sean más frecuentes y dolorosas, y no menos. ¿Por qué? Porque no se basan en pruebas de efectividad; las demandas no están limitadas por un compromiso absoluto con la verdad.]

Mientras observaba el desarrollo de los acontecimientos en los campus a lo largo del año pasado, empecé a formular una explicación de lo que ha estado sucediendo, contada desde la perspectiva de la psicología moral y social. Me invitaron a dar muchas conferencias en los campus este otoño, y he aceptado estas invitaciones como una oportunidad para contar la historia a los estudiantes universitarios actuales en Wellesley , SUNY New Paltz y Duke. Hasta la conferencia en la Duke creo que he desarrollado la historia lo suficiente para difundirla por todas partes, con la esperanza de que sea mostrada en muchos campus universitarios. Es larga (66 minutos), pero es lo más breve que puedo hacer. Hay muchas piezas en el rompecabezas, y tuve que presentar cada una en orden.

Aquí está la conferencia. Un esquema y materiales adicionales están abajo.

Aquí hay un enlace a la presentación en PowerPoint que utilicé en la conferencia. Los profesores pueden tomarla prestada cuanto quieran. (Haga clic derecho y luego en “Guardar enlace como”).

Esquema de la conferencia

Introducción:

Comienzo con dos citas:

Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.” — Karl Marx, 1845

El hombre que no conoce más que su propia opinión, no conoce gran cosa.
Tal vez sus razones sean buenas y puede que nadie sea capaz de refutarlas,
pero si él es incapaz igualmente de refutar las del contrario, si incluso no las
conoce, se puede decir que no tiene motivos para preferir una opinión a la
otra.” — John Stuart Mill, 1859

Marx es el santo patrono de lo que llamaría la “Universidad de la Justicia Social” [UJS], que está orientada en torno a cambiar el mundo por el derrocamiento de estructuras y privilegios. Considera la diversidad política como un obstáculo para la acción. Mill es el santo patrono de lo que llamaría “Universidad de la Verdad” [UdV], que ve la verdad como un proceso en que individuos falibles desafían el razonamiento sesgado e incompleto unos de otros. En el proceso, todos se vuelven más inteligentes. La UdV muere cuando se vuelve intelectualmente uniforme o políticamente ortodoxa.

1. Telos

Cada profesión o área tiene un telos. Los campos interactúan de manera constructiva cuando los miembros de un campo usan sus habilidades ayudando a los miembros de otro campo a cumplir su telos. Ejemplo: Amazon, Google y Apple son negocios que me encantan porque me ayudan a lograr mi telos (la búsqueda de la verdad) en tanto que académico. Pero las áreas también pueden interactuar de forma destructiva cuando se inyecta su telos en otra área. Ejemplo: los negocios afectan a la medicina cuando los médicos se convierten en empresarios que ven a los pacientes como oportunidades de ganancia. Argumentaré que la justicia social a veces inyecta su telos para lograr la igualdad racial (y de otros tipos) en otras profesiones, y cuando lo hace, estos profesionales traicionan su telos.

2. Razonamiento Motivado

Un resultado recurrente del razonamiento humano: si QUEREMOS creer en X, nos preguntamos: “¿Puedo-creer-en-esto?” Pero cuando NO queremos creer una proposición, nos preguntamos: “¿Debo-creer-en-esto?”. Esto también sucede con los académicos, con los siguientes resultados:

  • Los trabajos académicos realizados para apoyar una agenda política casi siempre tienen “éxito”.
  • Un académico raramente cree que es sesgado.
  • Los trabajos académicos motivados a menudo propagan falsedades agradables que no se pueden retirar de la circulación, incluso después de haberse demostrado que son falsas.
  • El control de daños puede ser realizado si podemos contar con una “refutación institucionalizada”: la certeza de que otros académicos, que no comparten nuestras motivaciones, nos harán el favor de intentar refutar nuestras alegaciones.

Pero no podemos contar con la “refutación institucionalizada” porque casi ya no hay conservadores o libertarios en las ciencias humanas y sociales (a excepción de economía, que solo tiene una relación de 3 a 1 izquierda-derecha). Esta es la razón por la que se fundó la Heterodox Academy, para apelar a un tipo de diversidad que mejoraría la calidad del trabajo académico (por lo menos si usted está a favor de Mill en lugar de Marx).

3. Sacralidad

La humanidad evolucionó hacia el conflicto tribal. En ese camino evolucionamos con un gran truco: nuestra habilidad de forjar equipos girando alrededor de objetos y principios sagrados. En la academia tradicionalmente girábamos alrededor de la verdad (al menos en el siglo XX, y no de manera perfecta). Pero en el siglo XXI, damos vueltas cada vez más alrededor de algunos grupos victimizados. Queremos protegerlos y ayudarlos y eliminar el prejuicio contra ellos. Queremos cambiar el mundo con nuestro trabajo académico. Este es un objetivo admirable, pero esta nueva forma secular de “culto” a la víctima interactuó con otras tendencias sociológicas hasta erigir una “cultura del victimismo” en muchos campus, en particular en los que son más igualitarios y políticamente uniformes. La cultura del victimismo da origen a la “dependencia moral” en los propios estudiantes que intenta ayudar: los estudiantes aprenden a apelar a terceros (administradores) para resolver sus conflictos en lugar de aprender a lidiar con conflictos por sí mismos.

4. Antifragilidad

“Lo que no me mata me fortalece”. Nietzsche tenía razón, y el libro de Nasim Taleb, Antifrágil explica por qué. Los niños necesitan miles de horas de juegos no supervisados ​​y miles de conflictos y desafíos que resolver sin ayuda de los adultos para convertirse en adultos funcionales e independientes. Pero a causa de cambios en la creación americana de niños que comenzaron en los años 1980, y especialmente a causa de la sobreprotección parental que despegó en los años 1990 en las clases media y alta, ya no tienen esas experiencias.

En vez de eso, los niños están enredados en una “cultura de la seguridad” que comienza cuando son jóvenes y ahora continúa en la universidad. Libros y palabras y ponentes invitados son vistos como “peligrosos” e incluso como manifestaciones de “violencia”. Señales de advertencia y espacios seguros son necesarios para proteger al frágil joven del peligro y la violencia. Pero tal cultura es incompatible con la diversidad política, ya que muchas ideas y oradores conservadores son etiquetados como amenazadores y eliminados del campus y del currículum. Los estudiantes que cuestionan el ethos político dominante se desgastan por las reacciones hostiles en el aula. Esta es una de las razones principales por las que las universidades deben elegir un telos. Cualquier institución que abrace la cultura de seguridad no puede tener el tipo de diversidad de puntos de vista que Mill propugnó como esencial para la búsqueda de la verdad.

5. Blasfemia

En la UdV no existe la blasfemia. Las malas ideas son refutadas, no castigadas. Pero en la UJS, hay muchas leyes contra la blasfemia: hay ideas, teorías, hechos y autores que no se pueden usar. Esto dificulta hacer buena ciencia social sobre tópicos políticamente interacionados. La ciencia social ya es lo suficientemente difícil tal y como es, con problemas grandes y complicados que resultan de muchas fuerzas causales interactuando. Pero en la UJS muchas de las herramientas explicativas más poderosas son simplemente prohibidas.

6. Correlación

Todos los científicos sociales saben que correlación no implica causalidad. ¿Pero qué pasa si hay correlación entre una categoría demográfica (por ejemplo, raza o género) y un resultado del mundo real (por ejemplo, empleo en empresas de tecnología, o en el cuerpo docente de departamentos de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas)? En la UJS, se enseña a inferir causalidad: racismo o sexismo sistémicos. Muestro un ejemplo en el que esta enseñanza lleva a conclusiones erróneas. En la UdV, por el contrario, se enseña que “resultados dispares no implican tratos dispares”. (Los resultados dispares son una invitación a mirar más de cerca el trato dispar, que a veces es la causa de la disparidad, y a veces no).

7. Justicia

Parece que hay dos tipos principales de justicia que buscan los activistas: encontrar y erradicar el trato dispar (lo cual es siempre una buena cosa y nunca entra en conflicto con la verdad), y encontrar y erradicar resultados dispares, sin tener en cuenta las contribuciones dispares o terceras variables. Es esta segunda parte la que causa todos los problemas, todos los conflictos con la verdad. En el mundo real, hay muchas disparidades en las contribuciones, pero cualquier persona que menciona tales disparidades en el campus es culpable de blasfemia y debe ser castigado. Un ejemplo de cómo el intento de eliminar disparidades de resultados puede forzar a las personas a desconsiderar tanto la verdad como la justicia. Esta no es la manera de hacer que una universidad funcione.

8. Cisma

Teniendo en cuenta los argumentos de las secciones 1–7, creo que está claro que ninguna universidad puede tener la Verdad y la Justicia Social como doble telos. Cada universidad debe elegir uno. La Universidad Brown asumió la posición de liderazgo para la UJS, y que la Universidad de Chicago asumió la posición de liderazgo para la UdV. (Esto se confirmó en la clasificación de la nueva guía Heterodox Academy Guide to Colleges).

Cierro pidiendo a los estudiantes en todos los campus de los Estados Unidos que se planteen la cuestión entre ellos: ¿qué camino quieren que tome su universidad? Ofrecemos una herramienta específica para plantear la cuestión: Heterodox University Initiative. Si los estudiantes en todo el campus propusieran estas tres soluciones específicas a su administración de estudiantes, tal vez como base para un referéndum en todo el campus, entonces los estudiantes podrían dejar clara su elección para el cuerpo docente y la administración. Los estudiantes enviarían una señal clara sobre si quieren más o menos diversidad de puntos de vista en el campus. Así, al menos una discusión en el campus sobre Marx frente a Mill sería una conversación constructiva.

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Jonathan Haidt

Jonathan Haidt es psicólogo social y profesor de liderazgo ético de la Universidad de Nueva York. Este artículo se publicó el 21 de octubre 2016. En Twitter: @JonHaidt

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Traducciones sobre los asuntos de los hombres, la izquierda liberal, las políticas de identidad y la moral. #i2 @Carnaina

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