La terapia y la hermenéutica de la opresión

Val Thomas

Las disciplinas de counselling (asesoramiento) y psicoterapia han evolucionado a lo largo de muchas décadas hacia el rico campo pluralista de hoy. La compleja naturaleza cambiante de este territorio genera dinamismo y creatividad, pero también puede hacerlo susceptible a intrusiones antiterapéuticas. Ejemplos de esto último serían los peligrosos individuos que se escabullen de la red de entrenamiento y regulación convirtiéndose en terapeutas depredadores y el desarrollo ocasional de un enfoque destructivo con una agenda dañina, como la terapia de conversión gay. En general, sin embargo, las disciplinas han manejado sus fronteras porosas y contradicciones internas de una manera que no ha comprometido el proyecto terapéutico esencial. Sin embargo, con la llegada de la Teoría de la Justicia Social Crítica (TJSC), el campo se enfrenta a una intrusión a una escala mucho mayor en forma de una ideología con una agenda política que actualmente está causando estragos en la cultura más amplia. Parece que todo el campo está paralizado y, por lo tanto, no ha logrado desarrollar ninguna respuesta efectiva. En este artículo argumentaré que la TJSC se está estableciendo ahora rápidamente dentro de la teoría y el conocimiento de las disciplinas de asesoramiento y psicoterapia. Explico por qué este movimiento es profundamente preocupante por qué la TJSC es incompatible con la base del asesoramiento y la psicoterapia, es decir, con la relación terapéutica. Sugeriré una forma en que el campo puede comenzar a defenderse. Debido a su naturaleza distribuida, la TJSC carece de teóricos clínicos centrales que la definan, y esto puede dificultar la escritura. Puede ser resbaladizo y difícil de precisar. Por lo tanto, en aras de la claridad, he otorgado a la TJSC el estatus de entidad y, al hacerlo, espero que mi línea de razonamiento quede clara. Empiezo por abordar los dos argumentos en contra de la postura adoptada por este artículo: primero, que la TJSC no está presente en ningún sentido sustantivo y, segundo, que puede integrarse en el campo.

La TJSC ya está presente en el campo

Para comenzar con el primer argumento, la mayoría de la gente reconocería que hay señales claras de que el campo de la terapia se está comprometiendo con este nuevo enfoque para lograr la justicia social: hay cada vez más referencias a la interseccionalidad y, en general, más énfasis en la problemática del asesoramiento y la psicoterapia. Como comentaba en mi artículo anterior (Thomas, 2020) podemos ver cómo la TJSC está empezando a remodelar las políticas y posiciones de los cuerpos profesionales, pero probablemente habrá resistencia ante la afirmación de que ya está asentada en la teoría y el conocimiento del campo. Una objeción razonable a esta afirmación sería que se necesita una cantidad significativa de tiempo para que las nuevas ideas sean validadas y aceptadas; este proceso requiere un cuerpo de conocimiento desarrollado a través de la experiencia clínica, los hallazgos de la investigación y el refinamiento de la teoría y la práctica.

Esta objeción malinterpreta la postura que toma la TJSC hacia la producción de teoría y conocimiento y, lo que es aún más significativo, la forma en que se establece en cualquier ámbito. Su cosmovisión radicalmente diferente significa que, desde su perspectiva, todo lo que necesita hacer es afirmarse. No necesita pasar por los procesos convencionales, probados y laboriosos de creación de conocimiento: puede manifestarse simplemente insertándose en el discurso del campo. Recuerde que para la TJSC, la realidad social se genera y se mantiene a través de la forma con la que hablamos de las cosas: el discurso. Además, esta cosmovisión se opone al modo dominante actual de producción de conocimiento, que se basa, entre otras cosas, en evidencia empírica y pruebas en el mundo real de la eficacia de las teorías clínicas. Por lo tanto, todo lo que debe hacer la TJSC es centrarse en remodelar la narrativa existente. Una vez que una nueva narrativa ha ingresado con éxito a través de un portal en el campo, su afirmación en el territorio se ve reforzado por documentos académicos y libros de texto. Estas producciones académicas forman la base de las citas y, por lo tanto, a través de estos procesos, la nueva narrativa informada por la TJSC se legitima de manera aparente. Para citar de modo erróneo a Descartes, la posición de la TJSC sobre la producción de conocimiento es “Afirmo, luego existo”.

Sin embargo, las primeras etapas de la inserción de una nueva narrativa en una disciplina son delicadas. Si la TJSC anuncia su naturaleza radical antes de que se establezca con firmeza, puede eliminarse con facilidad. Necesita cubrirse para ocultar la infiltración. Un movimiento común es una estrategia de prestidigitación que hace uso de términos con doble significado. Tiende a etiquetarse a sí mismo como algo que generalmente se considera beneficioso pero cuyo significado puede extenderse para adaptarse a la muy diferente definición de TJSC. El término “ justicia social” es un buen ejemplo. En mi artículo anterior (Thomas, 2020) señalé cómo, en el transcurso de un par de décadas, el uso de este término en el campo de la terapia ha cambiado de una justicia social informada por un espíritu liberal a una nueva variante de TJSC. Este desplazamiento de la definición hace que sea difícil determinar qué perspectiva informa la opinión del autor. Esta ambigüedad se mantendrá hasta que la nueva narrativa esté segura en su posición.

La mejor manera de demostrar este proceso es a través de un ejemplo concreto, como el que se proporciona en un libro de texto de asesoramiento estadounidense producido por Sage, una editorial académica de gran reputación. Publicado en 2012 (y, en consecuencia, en las primeras etapas del proyecto de inserción narrativa), el título del libro Social Justice Counseling (Asesoramiento en justicia social) podría fácilmente referirse a la versión anterior comúnmente aceptada de justicia social. Solo cuando se examina el texto queda claro que se está empleando la estrategia del juego de manos. Considere la siguiente declaración, con respecto al establecimiento de una asociación de Asesores para la Justicia Social (AJS): ‘Por lo tanto, los AJS promueven abrazar y respaldar una nueva perspectiva al reconocer la opresión cultural, como el hetereosexismo, el racismo, el sexismo, el edadismo y el capacitismo, y, proporcionando asesoramiento culturalmente sensible mientras se trabaja para erradicar este tipo de opresión en la sociedad en general” (Chung & Bernak, 2011, p. 42). Observe cómo ambas definiciones de justicia social se eligen juntas aquí y la agenda activista que denota a la TJSC se agrega al final.

Este libro de texto también proporciona un ejemplo de un intento no disfrazado de secuestrar y remodelar la narrativa fundamental de las terapias de conversación. El capítulo tres se titula “Social Justice as the fifth force: Theories and concepts” (La justicia social como quinta fuerza: teorías y conceptos). Para cualquiera que esté familiarizado con el campo del asesoramiento y la psicoterapia, este título hace una afirmación extraordinariamente audaz. Las cuatro “fuerzas” en las terapias de conversación se refieren a movimientos muy grandes en teoría a lo largo de los últimos cien años, a saber: psicodinámicos; conductual (más tarde terapia cognitivo-conductual); humanista y, más tarde, sistémico/contextual (por ejemplo, terapias de sistemas familiares/asesoramiento feminista). Estas “fuerzas”, que consisten en enfoques y métodos vagamente asociados, son desarrollos en el asesoramiento y la psicoterapia que han sido reconocidos en retrospectiva. Generalmente se acepta que definen los contornos de la totalidad del campo, ya que han resistido largos procesos de pruebas rigurosas que incluyen: observaciones clínicas acumulativas; investigación; refinamiento de teoría e ideas; resolución de contradicciones internas; y, lo que es más importante, a largo plazo demostraron ser terapéuticamente eficaces. En el título de este capítulo, la TJSC está demostrando que puede prescindir de todo esto y simplemente afirmarse en el campo. Aquí está, el nuevo chico del barrio, libre de pensadores clínicos importantes, de cualquier conjunto de métodos terapéuticos, de cualquier base de evidencia, sin ninguna experiencia clínica acumulada y sin observaciones y, a pesar de todo esto, se anuncia alegre y prospectivamente como uno de los las grandes fuerzas moldeadoras en el campo. Sin embargo, en lugar de disputar estas afirmaciones infladas, el campo no ha ofrecido resistencia. Este silencio permite que un libro de texto como este se convierta en una fuente de citas que refuerce la afirmación de TJSC. Incluso si rechaza la afirmación inflada como ridícula, como mínimo, las ambiciones territoriales explícitas deberían ser motivo de alarma.

La TJSC no es compatible con el campo

Entonces, a pesar de las objeciones, podría admitir el hecho de que la TJSC ha comenzado a establecerse dentro de la teoría y el conocimiento del campo de la terapia. Entonces, su próxima objeción podría ser que el campo es pluralista y puede integrar fácilmente otro enfoque, como siempre lo ha hecho en el pasado. Aquí, estaría equivocado porque, como argumentaré, la TJSC es incompatible con el asesoramiento y la psicoterapia, como entendemos actualmente que son estas prácticas. El lugar de esta incompatibilidad es la relación terapéutica. Para aclarar este punto, tendremos que dar un paso atrás y mirar el panorama general.

A través de las cuatro “fuerzas” (enumeradas anteriormente) en el asesoramiento y la psicoterapia, existe una aceptación incuestionable de la importancia fundamental de la relación terapéutica. Cada uno de estos grupos tiene bases filosóficas muy diferentes y comprensiones radicalmente diferentes de la relación entre terapeuta y cliente. Se incluyen tanto las anteriores escuelas modernas del siglo XX, que se centran en los procesos intrapsíquicos que operan dentro del individuo, así como aquellos desarrollados hacia el final del siglo, que ven las dificultades del cliente como algo que surge no solo dentro de sí mismos, sino también en forma de un amplio matriz social. Sin embargo, todos ellos, debido a las observaciones clínicas acumulativas y la evidencia empírica inequívoca, están de acuerdo en el papel de la relación terapéutica en la obtención de resultados efectivos en la terapia. Es el suelo sobre el que descansa el campo. Dicho de forma muy sencilla, ninguna relación terapéutica equivale a ninguna terapia real.

Sin embargo, la perspectiva de la TJSC sobre la naturaleza humana es tan diferente que hace que la noción misma de una relación terapéutica sea una contradicción en sus propios términos. Una forma sencilla de aclarar esto es utilizar un marco hermenéutico.

El término “hermenéutica” se refería originalmente al medio por el cual se interpretaban los textos bíblicos. Durante el siglo XX, la hermenéutica se retomó y se desarrolló dentro de la filosofía de la tradición continental como un método interpretativo para darle sentido al mundo. Se entendió que diferentes posiciones filosóficas generarían diferentes tipos de hermenéuticas, las formas características en que se aplicaría el método de interpretación. Al considerar el campo de la terapia desde este marco se esperaría entonces que su carácter pluralista generara un conjunto de hermenéuticas diferentes. La siguiente lista identifica el tipo de hermenéutica vinculada a cada una de las cuatro “fuerzas”, discutidas anteriormente, y cómo esto se relaciona con la relación terapéutica (con la salvedad de que esta materia compleja y matizada se presenta de una manera muy simplificada).

  • Terapias psicodinámicas y hermenéutica de la sospecha. Tomando esta posición interpretativa, nada es lo que parece ser en la superficie. La relación terapéutica es el medio por el cual los procesos inconscientes/ocultos pueden ser llevados a la luz de la conciencia y, por lo tanto, transformados.
  • Terapias conductuales (más tarde TCC) y hermenéutica de la evidencia. Dar sentido al mundo se basa en la evidencia empírica. En términos de la relación terapéutica, la base de evidencia incontrovertible conduce a un énfasis en el desarrollo de una fuerte alianza terapéutica entre el terapeuta y el cliente.
  • Terapias humanísticas y hermenéutica del amor. Dar sentido al mundo a la luz del amor conduce a relaciones terapéuticas que se centran en aceptar y valorar al cliente.
  • Terapias sistémicas/contextuales y hermenéutica del contexto. Tomando esta posición interpretativa, se entiende al individuo en términos de su relación con el entorno más amplio. En términos de la relación terapéutica, es tanto el medio para iluminar cómo el cliente está operando dentro de un sistema más amplio (por ejemplo, psicoterapia sistémica) como el campo de confianza donde el cliente puede explorar el impacto del contexto social (por ejemplo, psicoterapia feminista).

¿Qué sucede si aplicamos ahora este marco hermenéutico a la TJSC, con su visión de los seres humanos no como individuos sino como miembros de grupos de identidad particulares que se entienden como opresores u oprimidos? En primer lugar, su método interpretativo se caracteriza evidentemente por la hermenéutica de la opresión. En segundo lugar, la aplicación de este tipo de hermenéutica en el contexto del asesoramiento y la psicoterapia ilumina la naturaleza profundamente antiterapéutica de la TJSC. Se hace evidente de inmediato que el encuentro entre el terapeuta y el cliente no puede ser un vehículo para los procesos terapéuticos.

Esta diferencia se basa en la forma en que el terapeuta y el cliente serán principalmente entendidos como miembros de un grupo de identidad oprimido o opresor. La hermenéutica de la opresión significa que todas las interacciones humanas, y no puede haber excepciones, se caracterizan por la dinámica de poder que opera a través de grupos de identidad en posiciones diferentes. El enfoque del trabajo solo puede estar en cuestionar las relaciones de poder resultantes (que es una variante cínica de la hermenéutica de la sospecha). En otras palabras, el trabajo se centrará en la problematización de la relación entre el terapeuta y el cliente más que en la relación que sirve a cualquier objetivo terapéutico. Incluso si tanto el terapeuta como el cliente son nominalmente miembros del mismo grupo de identidad, la hermenéutica de la opresión solo permitiría una relación transaccional al servicio de su objetivo: la ruptura con los sistemas de poder dominantes. En consecuencia, el encuentro entre el terapeuta y el cliente ya no es terapéutico de la manera que reconocerían las cuatro “fuerzas” del asesoramiento y la psicoterapia. Los fundamentos teóricos, conceptuales y filosóficos de la TJSC no son compatibles con la práctica de la terapia. Su hermenéutica de la opresión socava el terreno sobre el que se basan el asesoramiento y la psicoterapia. Por lo tanto, sobre esta base, no se puede integrar con éxito en el campo.

¿Cuál es el estado actual de TJSC en asesoramiento?

Entonces, en esta coyuntura, ¿qué imagen está surgiendo de la TJSC, esta descendencia mutante resultante del apareamiento de la teoría crítica y el posmodernismo, y su intento de ingresar al dominio del conocimiento y la teoría en el campo terapéutico? Esta entidad se parece más a un niño pequeño en un programa de tratamiento de hormonas de crecimiento acelerado que está pasando por alto los procesos normales de maduración y se está convirtiendo rápidamente en un adolescente sociópata. Esta criatura necesita serios límites y contención antes de volverse loca. Para decirlo aún más sin rodeos, el campo necesita llevar a la TJSC con buenos modales (una expresión de jerga de prisión británica particularmente adecuada que significa imponer deferencia en un subordinado).

¿Cómo se logrará tal contención? Idealmente, el primer paso sería establecer una posición de espera que delimite el territorio que puede ser ocupado por la TJSC. Esto podría tomar la forma de una arena que se identifique de manera explícita con la TJSC; los estudios críticos de asesoramiento se sugerirían de inmediato. Confinado a este espacio,la TJSC podría seguir problematizando sin generar grandes problemas para el resto del campo. Para hacer esto, las defensas conceptuales y teóricas en el campo deberían fortalecerse para empujar esta ideología antiterapéutica fuera del territorio dominante y dentro de esta trama claramente identificada. Cada escuela terapéutica necesita identificar las brechas a través de las cuales la TJSC se está insertando y tomar medidas para reparar estas brechas y cerrar las puertas. Los siguientes ejemplos son algunos puntos de partida concretos para este esfuerzo.

  • Los enfoques integradores/pluralistas se preocupan por aclarar qué perspectivas teóricas pueden y no pueden integrarse legítimamente en la práctica terapéutica. ¿Cuáles son los criterios de inclusión/exclusión de las ideologías políticas? Estos deben ser detallados. El argumento esquemático presentado anteriormente basado en la hermenéutica antiterapéutica de la TJSC podría ser un punto de partida: necesita desarrollo y descomposición.
  • Me imagino que las escuelas relacionales contemporáneas ya son conscientes de la naturaleza antiterapéutica de la TJSC. Para cualquier observador perspicaz, es obvio que dondequiera que la TJSC comience a ganar terreno en un territorio, su impacto es profundamente antirrelacional: dondequiera que aparezca, estará acompañado de discordia, división y ruptura de relaciones. Las escuelas relacionales contemporáneas deberían estar a la vanguardia de la producción de trabajos académicos para refutar las afirmaciones de que la TJSC es una empresa terapéutica.
  • Todos los enfoques actuales que están informados por el giro de la encarnación en la psicoterapia — el reconocimiento del papel del cuerpo en los procesos terapéuticos — también deberían estar al frente de este esfuerzo. Estos enfoques, naturalmente, estarían alarmados por la intrusión de una ideología que priva a la base biológica/fisiológica de la naturaleza humana. Las incompatibilidades entre, por ejemplo, la psicoterapia corporal y la TJSC deben hacerse explícitas.

Para concluir, ¿qué pasará si se ignoran las advertencias sobre la naturaleza antiterapéutica de TJSC? Entiendo la tentación de los habitantes del campo de la terapia de retirarse a la seguridad de sus escuelas individuales, sus feudos y esperar hasta que las tormentas culturales pasen. Si se toma esta respuesta pasiva, ¿qué les espera cuando finalmente bajen sus puentes levadizos y emerjan de estas fortalezas nuevamente hacia la luz? ¿Se imaginan que pueden reanudar y continuar como antes? Creo que, en cambio, es mucho más probable que se encuentren con un panorama terapéutico devastado con largas filas de figuras esperando afuera, no filas de clientes sino de sus abogados que persiguen demandas por negligencia terapéutica.

Por tanto, teóricos clínicos, investigadores y educadores, si quieren preservar la integridad de las disciplinas del asesoramiento y la psicoterapia, se requiere un esfuerzo concertado. Este no es un momento para holgazanear (jerga británica para perder el tiempo en actividades intelectuales ineficaces); ¡Este es el momento de tomar las armas!

Referencias:

Chung, R. C-Y. and Bernak, F. P. (2012). Social Justice Counseling: The next steps beyond multiculturalism. Thousand Oaks, CA: Sage

Thomas, V. (2020). Wake up, talking therapists! Critical Social Justice Theory poses an existential threat to your professions. Publicado en newdiscourses.com

Val Thomas

La Dra. Val Thomas es psicoterapeuta, escritora y anteriormente formadora en counselling. Su especialidad son las aplicaciones de imágenes mentales. Es autora de dos publicaciones de Routledge: Using Mental Imagery in Counselling and Psychotherapy (2015) y Using Mental Imagery to Enhance Creative and Work-Related Processes (2019).

Traducciones sobre los asuntos de los hombres, la izquierda liberal, las políticas de identidad y la moral. #i2 @Carnaina

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