La píldora roja y el discurso de “liberación de la mujer”

Este vídeo me ha impresionado. Me ha dolido. Se trata de una escena de un documental que narra la historia de una feminista, Cassie Jaye, investigando el mundo de los activistas por los derechos de los hombres (MRA, por sus siglas en inglés) con fama de misóginos.

Curiosamente, una de las figuras más conocidas de este movimiento es una mujer, Karen Straughan, que aparece en el vídeo invitando a la directora del documental a que reflexione sobre cómo valoramos la vida masculina. Según ella, hombres y mujeres solemos estar en una zona de confort en la que devaluamos la vida de los varones. El feminismo formaría también parte de esa mentalidad.

Realmente triste. No me extraña que Jaye haya cambiado ciertos puntos de vista sobre las cuestiones de género. Ignoro hasta qué punto ella ha reevaluado su posición, pero parece que le ha dolido hacerlo. Quizá por eso, el documental se llama The Red Pill, en alusión a la píldora roja, que simboliza la aceptación del propio dolor en la película The Matrix, sin ningún tipo de escapismo ante la realidad. Motivado por la incógnita de saber cómo ella se ha transformado, he estado mirando su repercusión en la prensa.

Es lamentable, pero he estado viendo que este documental ha cosechado una serie de boicots feministas prácticamente desde el principio. Incluso se han hecho llamamientos y peticiones para impedir su proyección (teniendo algunas veces éxito) de Australia a Canadá, pasando por Alemania. No deja de ser llamativo que, dentro de las llamadas a la censura, haya gente que ha reconocido abiertamente que no ha visto el documental. Esa actitud también se puede ver en las redes sociales.

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Naturalmente a su directora no le ha gustado el boicot. En una reciente entrevista para The Australian, ha mostrado su disgusto.

Creo que es un ataque muy serio a la libertad de expresión y un acto de censura que proyecciones que se han vendido durante meses se retiren porque algunas personas afirmen que es ofensivo o abusivo, cuando eso no es cierto.

Pero no todo es rechazo a la aventura de Cassie Jaye. En las redes podemos ver cierto apoyo al documental, acompañado de algún tipo de desdén hacia el feminismo. Parece que la película está contribuyendo a reafirmar la opinión de que el feminismo no está interesado en los asuntos de los hombres.

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Lo que a su vez ha tenido respuesta.

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Esto no es nuevo. Estamos acostumbrados a escuchar que “el feminismo es igualdad”, pero no todo el mundo está de acuerdo. Recientemente se ha podido ver como se ha corregido a una conocida youtuber por decir que “el feminismo defiende la igualdad”.

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Más que un intercambio de opiniones, puede verse como una gente “informa” a otra sobre el “error” de considerar que el feminismo se centra en la igualdad. Para las informadoras, la igualdad de género sería una de las consecuencias de la liberación de la mujer. Según esta creencia, los problemas de los hombres se resolverán después de que se acabe la opresión de las mujeres. Mientras tanto, el papel de los hombres aliados del feminismo es revisar sus privilegios. Cualquier queja de un hombre ante este relato puede describirse como un lloriqueo ante la pérdida de privilegios masculinos, o male tears (lágrimas masculinas).

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Male tears (Lágrimas masculinas)

Y así se entiende mejor lo que le dice Karen Straughan en el vídeo a Cassie Jaye. Hay sintonía entre los medios de comunicación y lo que se suele considerar feminismo con respecto a los problemas de los hombres. Para unos y otras, aunque tengan diferentes motivos, no debemos fijarnos en el hecho de que los adolescentes asesinados son varones. Esta manera de ver las cosas no proviene del feminismo, pero mucho feminismo se ha instalado en ese discurso tradicionalmente dominante.

Para las partidarias de este discurso y sus aliados, los niños y adolescentes asesinados por Boko Haram habrían sufrido un efecto secundario de su privilegio masculino. Su muerte es secundaria frente a la lucha de lo que llaman patriarcado. Los problemas de los varones no deben tratarse ahora, sino después. Siempre después. Así definen el camino para la igualdad de género.

Está claro que con estas premisas no se va a abordar la desechabilidad masculina, como ellas mismas dejan claro. El hecho de que matar niños y adolescentes no cause conmoción no lo consideran un problema de género. No resulta extraño, con esta manera de pensar, el boicot al documental The Red Pill, ni que Cassie Jaye haya dejado de llamarse feminista.

No quiero decir con esto que todas las feministas sean así. He visto que alguna ha publicado una reseña sobre The Red Pill donde dice que los MRA tienen su parte de razón. Lo comentaré próximamente.

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Traducciones sobre los asuntos de los hombres, la izquierda liberal, las políticas de identidad y la moral. #i2 @Carnaina

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