La función social de la racionalización: Una perspectiva de la identidad

Jay J. Van Bavel, Anni Sternisko, Elizabeth Harris, Claire Robertson

Afiliación: Departamento de Psicología de la Universidad de Nueva York

Publicado en PsyArXiv el 26 de agosto de 2019

En Rationalization is rational (La racionalización es racional), Cushman ofrece una seria consideración de la función de racionalización que hace tiempo que debería haberse realizado y que representa una importante contribución a la literatura sobre psicología humana. Afirma que “la función última de la creencia es representar las verdaderas propiedades del mundo, y la función última del deseo es representar las consecuencias de la aptitud de estas propiedades”. (sección 4.3, Cushman, este número). En este comentario, ofrecemos una función adicional de racionalización. Es decir, en ciertos contextos sociales, la función próxima y última de las creencias y los deseos es la inclusión social. En tales contextos, la racionalización a menudo facilita la distorsión en lugar de la aproximación a la verdad. La comprensión de la identidad social no solo es oportuna e importante, sino que también es fundamental para comprender plenamente las funciones de la racionalización.

Aunque la discusión de Cushman sobre la racionalización se centra en el yo, creemos que él subestima la verdadera naturaleza social del yo. En nuestra opinión, cualquier proceso auto-relacionado, incluyendo la racionalización, debe tomar en consideración cómo las personas se categorizan a sí mismas en un contexto social (Turner, Oakes, Haslam, y McGarty, 1994). Por lo tanto, las funciones de racionalización deben entenderse en el contexto de la dinámica intragrupal e intergrupal.

Argumentamos que la racionalización de las acciones y creencias de otros miembros del grupo, y de las propias acciones y creencias en relación con estos miembros del grupo, puede mejorar la aptitud de un individuo al mantener su posición en el grupo, incluso si la racionalización conduce a falsas creencias sobre el mundo. La racionalización y la adopción de creencias basadas en grupos también pueden ayudar a alcanzar metas más próximas, incluyendo la necesidad de pertenecer, obtener estatus, entender el mundo social y sentirse moralmente justificado (Van Bavel & Periera, 2018).

El dominio de la política ofrece una amplia evidencia de que las identidades políticas motivan a la gente a resistirse a la evidencia objetiva que debilita su afiliación al grupo, racionalizar las mentiras de los líderes del grupo, creer en noticias falsas que refuerzan la identidad y generar teorías de conspiración politizadas. Estos ejemplos ponen de relieve el papel fundamental de la identidad social en la racionalización:

  • Resistencia a la evidencia: La gente a menudo descarta o racionaliza la evidencia que contradice sus creencias políticas o afiliación partidista. Por ejemplo, es menos probable que la gente actualice sus puntos de vista políticos frente a las contra-evidencias que frente a sus puntos de vista apolíticos (Kaplan, Gimbel, y Harris, 2016). Esta resistencia a la creencia se asoció con la actividad en la corteza prefrontal, lo que sugiere un papel para el razonamiento motivado o la racionalización. En algunos casos, la exposición a las opiniones de los miembros de grupos políticos externos puede incluso resultar contraproducente, haciendo que las personas acaben con sus creencias políticas más arraigadas que antes (Bail et al., 2018).
  • Racionalizar las mentiras: Cushman argumenta que la racionalización permite a la gente traducir los instintos viscerales en pensamientos racionales que “representan las verdaderas propiedades del mundo”. Sin embargo, la gente racionaliza fácilmente la información falsa cuando es propagada por las élites del partido y se alinea con su identidad política. Por ejemplo, todas las gorras con la marca Trump se fabrican en los Estados Unidos, pero cuando a los partidarios de Clinton se les dijo que imaginen que Trump haría su mercancía fuera de los Estados Unidos si fuera más barato hacerlo, sintieron que sería menos poco ético mentir que esta mercancía se fabricara fuera de los Estados Unidos, y que las élites políticas que defienden estas mentiras merecen menos castigo (Effron, 2018).
  • Noticias falsas: La gente también racionaliza las noticias falsas que son positivas sobre el propio grupo o negativas sobre el propio grupo externo. Por ejemplo, los demócratas eran más propensos a creer en noticias falsas negativas sobre políticos republicanos que en noticias falsas negativas sobre políticos demócratas, y viceversa para los republicanos (Periera, Harris, y Van Bavel, 2019). La gente está típicamente motivada a tener creencias verdaderas, pero en el caso de noticias falsas que refuerzan la identidad, puede ser más beneficioso racionalizar estas creencias falsas como verdaderas. Al creer en ellos, la gente puede compartir creencias similares con los miembros del grupo y mantener creencias positivas sobre el grupo.
  • Teorías de la conspiración: Las teoría conspirativas conectan eventos diferentes, no relacionados e inconsistentes de una manera que parece significativa y racional. Como tal, las teorías de la conspiración pueden ayudar a mantener una identidad de grupo positiva bajo el disfraz de racionalidad. Por ejemplo, algunos estudiosos sostienen que las teorías de la conspiración son para los perdedores, de manera que la pérdida de poder político aumenta las creencias de la teoría de la conspiración (Uscinski y Atkinson, 2013). De hecho, antes de las elecciones presidenciales de 2012 en Estados Unidos, los republicanos y demócratas también esperaban un fraude electoral. Sin embargo, después de la reelección del presidente Obama, los republicanos tenían más probabilidades de creer que se había producido un fraude electoral (Edelson, Alduncin, Krewson, Sieja y Uscinski, 2017). Reducir su pérdida a una conspiración permitió a los republicanos racionalizar y mantener creencias positivas sobre su grupo.

Esta es una muestra de una gran literatura que explora la función social de la racionalización. Los factores que aumentan la identificación con los partidos o movimientos políticos pueden aumentar el valor de la racionalización, ya que pueden ayudar a las personas a ponerse al día con sus compañeros de grupo (véase Van Bavel y Pereira, 2018). Además, racionalizar las acciones de las élites de los miembros del grupo puede reducir la responsabilidad por el comportamiento dañino y crear conflictos con los miembros de fuera del grupo, aumentando así la polarización. Al mismo tiempo, la polarización puede aumentar el compromiso y la identificación con el propio grupo, motivando así la racionalización. Por lo tanto, aspectos del contexto intergrupal, como la polarización, pueden amplificar la racionalización y resultar de la racionalización basada en el grupo.

Comprender el papel de la identidad social en la racionalización no solo es fundamental para comprender la(s) función(es) de este proceso psicológico, sino también para aclarar cuándo y por qué las características del contexto provocarán y resultarán de la racionalización. Por ejemplo, las situaciones que aumentan la notoriedad de las identidades o las normas asociadas a ellas afectarán a la racionalización. Estas formas de racionalización no solo ayudan a un individuo a mantener o aumentar su posición dentro del grupo (lo que puede promover el bienestar y la supervivencia), sino que también aseguran que el grupo mantenga la cohesión durante la competencia entre grupos.

Bail, C. A., Argyle, L. P., Brown, T. W., Bumpus, J. P., Chen, H., Hunzaker, M. F., y Volfovsky, A. (2018). Exposure to opposing views on social media can increase political polarization ». Proceedings of the National Academy of Sciences, 115, 9216–9221.

Effron, D. A., (2018) «It could have been true: How counterfactual thoughts reduce condemnation of falsehoods and increase political polarization ». Personality and Social Psychology Bulletin, 44, 729–745.

Edelson, J., Alduncin, A., Krewson, C., Sieja, J. A., y Uscinski, J. E. (2017). «The effect of conspiratorial thinking and motivated reasoning on belief in election fraud». Political Research Quarterly, 70, 933–946.

Kaplan, J. T., Gimbel, S. I., y Harris, S. (2016). «Neural correlates of maintaining one’s political beliefs in the face of counterevidence». Scientific Reports, 6, 39589.

Pereira, A., Harris, E. A., y Van Bavel, J. J. (2019). «Identity concerns drive belief in fake news. Unpublished manuscript». https://psyarxiv.com/7vc5d/

Turner, J. C., Oakes, P. J., Haslam, S. A., y McGarty, C. (1994). «Self and collective: Cognition and social context». Personality and Social Psychology Bulletin, 20, 454–463.

Uscinski, J. E., y Parent, J. M. (2014). American conspiracy theories. Oxford University Press.

Van Bavel, J. J., y Pereira, A. (2018). «The partisan brain: An Identity-based model of political belief». Trends in cognitive sciences, 22(3), 213–224.

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Traducciones sobre los asuntos de los hombres, la izquierda liberal, las políticas de identidad y la moral. #i2 @Carnaina

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