Gillette y la masculinidad tóxica: informe de la guerra de género

Escrito por David Fuller y publicado el 17 de enero de 2019

El video de Rebel Wisdom

El nuevo anuncio de Gillette ha sido el último pararrayos para la guerra cultural, con más de trece millones de visitas en menos de cuatro días, pero también con una reacción negativa sin precedentes en YouTube con más de 750.000 no me gusta y comentarios altamente negativos.

La reacción parece haber sorprendido a muchos, que simplemente no entienden por qué alguien podría estar en desacuerdo con lo que ven como el mensaje central del anuncio: que los hombres deberían evolucionar hacia una masculinidad que abandone algunos de los comportamientos “tóxicos” del pasado.

Algunos han llegado a la conclusión de que la recepción de la película, particularmente la tormenta de críticas en YouTube, es evidencia de que la masculinidad tóxica tiene proporciones epidémicas.

Creo que esto es un gran error y es probable que conduzca a una mayor polarización entre los sexos. En este artículo voy a tratar de explicar por qué tantos han reaccionado mal y tratar de esbozar un lugar más allá de la actual guerra de género.

Soy periodista y cineasta, y también dirijo retiros para hombres llamados The New Masculinity, con casi el mismo objetivo, para permitir que los hombres se conviertan en mejores versiones de sí mismos. También estoy de acuerdo en que la masculinidad está en crisis y se necesita un nuevo modelo. Pero puedo entender y comprender por qué este mensaje en particular ha sido rechazado de manera tan rotunda.

Puede que sea demasiado pronto para decir de manera definitiva que la película es un gran error, pero enajenar a una gran parte de su audiencia cuando tiene una participación de mercado cercana al 50%, no es algo que recomendarían en los libros de mercadotecnia. El respetado comentarista publicitario, el profesor Mark Ritson, lo describió en Marketing Week como “una mala elección” y, potencialmente, como el “peor movimiento de marketing de todo el año”.

En primer lugar, ¿cómo surgió? ¿Y qué nos dice sobre el estado actual de la sociedad post-#MeToo, una tormenta de fuego de tan alto nivel y generosamente financiada sobre el tema social más destacado de los últimos años?

Como experimento mental, si damos por sentado (como afirma la teoría feminista) que los hombres y las mujeres sí tienen diferentes “formas de ser” en el mundo, y también estamos de acuerdo en que a través de gran parte de la historia occidental los hombres y las mujeres han habitado en diferentes esferas y han desempeñado diferentes roles, entonces lo que hemos visto desde los años sesenta es un experimento sin precedentes para unir estos dos mundos.

Algunos lo han descrito como un proceso de integración de dos jerarquías diferentes, la masculina y la femenina (patriarcado y matriarcado). Es de esperar que este proceso plantee desafíos, y también recompensas.

Cómo puede ser posible que una empresa juzgue tan mal a su público y de forma tan llamativa, es algo con lo que solo podemos especular. Ya es llamativo que para una campaña de tan alto nivel, redefiniendo una marca que era sinónimo de masculinidad, la empresa se decantara por una directora, Kim Gehrig, responsable de la prestigiosa campaña “This Girl Can”. Comparemos el aspecto de esta campaña con el de la película de Gillette.

Sin ningún tipo de datos, quitando observaciones personales en los medios sociales, parece que el apoyo más consistente y entusiasta a la película ha venido por parte de las mujeres.

A lo que muchos hombres están respondiendo es a su sensación de que la película adopta una actitud de avergonzar socialmente ante el problema de la “masculinidad tóxica”, como describe Mark Ritson: “El anuncio de Gillette se siente como un aburrido y políticamente correcto vídeo de salud pública , el tipo de película que nos vimos obligados a ver en la escuela sobre la seguridad vial antes de que inventaran Internet. Esto no me impulsa a odiar a Gillette, me hace sentir mal por casi todo”.

En lugar de la exitosa y poderosa obra de Kim Gehrig “Esta chica puede”, tenemos “Estos hombres deberían”.

Fernando Desouches, director del proyecto New Macho, que fue creado para desafiar las narrativas sobre la masculinidad en la agencia BBD Perfect Storm, dijo:

Creo que se centraron en los síntomas de la masculinidad, diciendo, vale, los hombres son más violentos, los hombres no se portan bien con las mujeres — se centraron en eso y no en los temas subyacentes — . No se centraron en “los hombres están en crisis, ¿por qué están en crisis?, ¿están en crisis porque están interpretando un papel de lo que son y no siendo simplemente lo que son”. Así que en lugar de empoderarlos para que sean lo que son, dijeron: “¿por qué no les enseñamos a ser?” y ese fue el error de ejecución: enseñarles a ser, y a hacerlo de una manera nada auténtica.

Rafia Morgan, la mentora de Rebel Wisdom, que ha estado guiando a los hombres a través del crecimiento personal y la transformación durante 40 años, describe la verdadera masculinidad como la “esencia de relajada confianza”: el arte de estar presente en lugar de esforzarse o actuar.

En nuestros retiros para hombres adoptamos un enfoque muy diferente para la integración de la sombra y el comportamiento “tóxico”, uno de exposición e integración.

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Retiro de fin de semana de Rebel Wisdom

La supresión no funciona. Tomemos la ira como caso de estudio. Simplemente no funcionará suprimirla, o decirse a uno mismo “no soy una persona enfadada” o “no debería estar enfadado”. Todos tenemos ira y frustración a veces, y al aislarnos de ella — empujándola hacia la “sombra” como explicó el psicólogo Carl Jung — no disminuimos su poder, sino todo lo contrario. Nos desvinculamos de él y lo “proyectamos”, en términos psicológicos. Comenzamos a experimentar un mundo lleno de gente “enfadada” a medida que reaccionamos (exageradamente) a la ira de los demás.

La ira sana e integrada es positiva. Nos permite decir que no, establecer límites apropiados y nutrir nuestras vidas. Permitir nuestra ira y frustración es una puerta hacia una versión más amplia de lo que somos.

La masculinidad integrada y saludable es la solución, no el avergonzamiento social. En el mensaje de la película de Gillette está implícita una moralidad acosadora, la idea de que los hombres necesitan ser controlados, que a menos que uno esté amenazado u obligado a actuar de esa manera, no actuará de esa manera, y que los hombres, por su naturaleza, no son buenos — y como mensaje para los jóvenes que lo ven, es genuinamente tóxico — .

Sin embargo, ahora vivimos en un mundo donde hay una escasez crítica de masculinidad saludable y madura. Y donde la sociedad tiene una actitud suspicaz, si no francamente hostil, hacia cualquier concepto de masculinidad.

Aún más controvertido que la película de Gillette, la semana pasada la Asociación Americana de Psicología publicó una serie de pautas para trabajar con hombres y niños que contenían las siguientes palabras: “La idea central de la investigación subsiguiente es que la masculinidad tradicional — marcada por el estoicismo, la competitividad, la dominación y la agresividad — es, en general, dañina”.

Esto no solo era asombrosamente ideológico, sino que además era manifiestamente falso. La terapia cognitivo-conductual (TCC), uno de los métodos terapéuticos con una base de evidencia más sólida, se basa en realidad en la filosofía estoica.

Como dijo la terapeuta Erica Komisar en el Wall Street Journal: “En mi práctica como psicoterapeuta, he visto un aumento de la depresión en hombres jóvenes que se sienten emasculados en una sociedad hostil a la masculinidad. Es probable que las nuevas pautas de la Asociación Americana de Psicología que definen la ‘masculinidad tradicional’ como un estado patológico solo empeore las cosas”.

El informe anima a los médicos a evaluar la masculinidad como un mal que hay que domar, en lugar de una fuerza que hay que integrar. “Aunque la mayoría de los hombres jóvenes no se identifican con creencias sexistas explícitas”, afirma, “para algunos hombres, el sexismo puede estar profundamente arraigado en su construcción de la masculinidad”. La asociación insta a los terapeutas a ayudar a los hombres a “identificar cómo han sido perjudicados por la discriminación contra aquellos que son personas de género no conformes” — una afirmación ideológica transformada en recomendación de tratamiento clínico — .

La verdad es que los rasgos masculinos como la agresión, la competitividad y la vigilancia protectora no solo pueden ser positivos, sino que también tienen una base biológica. Los niños y los hombres producen mucha más testosterona, que se asocia biológica y conductualmente con una mayor agresividad y competitividad. También producen más vasopresina, una hormona que se origina en el cerebro y que hace que los hombres protejan agresivamente a sus seres queridos”.

Como explica Warren Farrell en su reciente libro The Boy Crisis (La crisis de los niños), el sistema escolar está dominado en gran medida por mujeres y se basa en formas de aprendizaje femeninas. El bullicio natural de los niños es rechazado, y a menudo incluso se los medica.

Esta es otra característica de la película de Gillette, cada vez que dos chicos se pelean, un adulto interviene para separarlos. Pero sabemos que los niños aprenden a través de las peleas y el juego físico mucho más que las niñas.

Farrell describe de manera sistemática en The Boy Crisis cómo, en casi todas las medidas de comportamiento masculino verdaderamente tóxico, el factor más significativo es la falta de contacto con el padre, incluyendo la asombrosa cifra de que “el 85% de los jóvenes en prisión crecieron en un hogar sin padre”.

Los padres juegan un papel clave, argumenta, en enseñar a los niños los límites apropiados:

Descubrí de mil maneras diferentes que cuando los niños no tienen a sus padres, tienen una gran cantidad de problemas. Pero los niños varones en particular tienen una mayor cantidad de problemas porque no tienen un modelo a seguir. A menudo hacemos programas de rito de paso, pero el rito de paso es solo un sustituto mínimo para el verdadero rito de paso que tiene un padre cada día interactuando con su hijo para aprender cuándo tomar riesgos, cuándo no tomarlos, cuándo ser asertivo y cuándo la asertividad se convierte en agresividad.

Las expresiones de amor incondicional que las madres tienden a dar son muy importantes para crear las colchas de seguridad de los niños. Pero también es importante que los niños sean guiados con consistencia fuera de su zona de confort no solo durante un rito de paso sino durante todos los días de su vida.

Farrell tiene una posición única en el conflicto de género, tanto por el recurso invaluable de su experiencia vital, como ejemplo admonitorio sobre lo que sucede si se desafía una narrativa en particular.

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Warren Farrell era un líder feminista

Recluta temprano para la causa feminista en la década de los 70, fue el primer hombre en ocupar un puesto de liderazgo en la Organización Nacional para la Mujer, y fue un orador regular y popular sobre cómo los hombres necesitaban apoyar el movimiento feminista. Duplicando los primeros grupos de “concienciación” de mujeres, comenzó a dirigir grupos de hombres. Sin embargo, cuando comenzó a incorporar en sus conferencias las historias de las dificultades de los hombres que había escuchado en los grupos, vio que su carrera se estaba estancando.

Cuando empecé a incorporar el dolor y los sentimientos de los hombres en mis exposiciones a grupos como colegios y universidades, me encontré que estaba pasando de tener grandes ovaciones en pie, grandes audiencias y de estar siempre invitado a dos o tres exposiciones más a un lento declive. Y sabía que si seguía hablando e incorporando los sentimientos y temores de los hombres, seguiría teniendo cada vez menos encargos para hablar y tendría que tomar una decisión. Vi la fórmula. ¿Quería que me dijeran la fórmula y tener grandes ingresos y que me fuera muy bien y que me respetaran y aplaudieran, o quería seguir adelante y tratar de descubrir mi mejor verdad y hablar sobre ello y tratar de representar e incorporar a los hombres, sin dejar de tener compasión por las mujeres? Decidí que al menos intentaría incorporar la mejor verdad que pudiera.

Ahora, 50 años después de la experiencia de Farrell, las cosas están cambiando lentamente, hay un público listo y dispuesto a escuchar el mensaje de que los hombres tienen dificultades. Muchos periodistas están listos para escuchar y amplificar el mensaje sobre las tasas de suicidio de los hombres, el nivel de fracaso relativo en la educación en comparación con las mujeres, y la epidemia silenciosa de depresión y el “soltero en casa”. Y el mensaje de que la raíz de muchos de sus problemas es una dificultad para expresar emociones.

Soy un asesor capacitado, que trabaja principalmente con hombres, conozco el poder de una conversación sincera y la importancia de expresar nuestras emociones genuinas. Conozco el poder de esta exposición para transformar nuestras vidas. Pero algo en esta conversación cultural actual, incluso la obsesión, en torno a los hombres que necesitan expresar sus emociones para salvar sus vidas me desconcierta. Es incompleta, y una historia incompleta es casi tan mala como una falsa.

La cuestión de la mayor renuencia de los hombres a acceder y expresar sus emociones es cierta, pero rara vez se valora por qué es así. Y es solo una parte de la imagen. Esta narrativa se desliza muy fácilmente en una historia de que los hombres son excepcionalmente defectuosos, que están sufriendo de envenenamiento por testosterona y que de alguna manera son “mujeres deficientes”.

El otro lado de la historia es que cuando los hombres realmente hablan, a menudo no son recompensados por ello, o no son escuchados de manera genuina.

Brene Brown, la investigadora que descubrió que la vulnerabilidad era uno de los ingredientes clave para vivir una vida plena, y cuya charla TED sobre el tema es una de las más vistas de todos los tiempos, describe cómo se dio cuenta de que no es tan simple como pedir a los hombres que sean más abiertos y vulnerables:

No entrevisté a hombres durante los primeros cuatro años de mi estudio [sobre la vulnerabilidad]. Y no fue hasta que un hombre me miró después de una firma de libros y me dijo: “Me encanta lo que tiene que decir sobre la vergüenza, tengo curiosidad por saber por qué no mencionó a los hombres”. Y yo le dije: “Yo no estudio a los hombres”. Y él dijo: “Eso es práctico”. Y yo: “¿Por qué?”. Y él: “Porque Ud. dice que para llegar a contar nuestra historia, debemos ser vulnerables. Pero ¿ve los libros que acaba de firmar para mi esposa y mis tres hijas?” Le dije: “Sí”. “Ellas prefieren que muera sobre mi caballo blanco a verme fracasar. Cuando llegamos a ser vulnerables, tenemos que salir como podemos de ese lío. Y no me diga Ud. que esto se debe a los chicos, los entrenadores y los padres. Porque las mujeres en mi vida son mucho más duras conmigo que cualquier otra persona”.

Así que empecé a entrevistar hombres y a hacer preguntas. Y lo que he aprendido es lo siguiente: muéstrenme una mujer que realmente pueda sentarse con un hombre con vulnerabilidad y miedo, les mostraré una mujer que ha hecho un trabajo increíble.

De nuevo, Farrell tiene una perspectiva única en esto, ya que ahora trabaja como asesor de relaciones tanto con hombres como con mujeres. Está de acuerdo con Brown en que solo las mujeres que realmente han “hecho el trabajo” pueden permitir que un hombre sea verdaderamente vulnerable y dejar de necesitarlo para desempeñar el papel de protector.

Las mujeres quieren escuchar los sentimientos de los hombres y sus heridas y dolores si antes se les asegura que ellos son los protectores. Las mujeres no entienden esto de sí mismas. Piensan: “Mi marido lloró de verdad cuando su madre se estaba muriendo de cáncer. Realmente lo apoyé. ¿Eso no significa que apoyo a un hombre que expresa sus sentimientos?”. La respuesta es sí y no. Apoyas a un hombre que expresa sus sentimientos cuando él siente empatía por el dolor de otra persona.

¿Estás tan abierta a que un hombre exprese sus sentimientos de enfado o de dolor o disgusto por algo que hiciste, cuando lo vives como una crítica de tu esposo o de tu novio?

A menudo tu novio percibe que estás menos dispuesta sexualmente, menos dispuesta a estar emocionalmente abierta, a estar más distante de él. Él quiere tu amor cuando expresa lo que le hiere y le hace sufrir y ve que tú retrocedes. Tiene que reprimirlo porque todos los demás, así como todos vosotros en esta sociedad, lo han animado a no expresar su debilidad.

Ahora nos encontramos en un momento en el que estamos compensando la situación anterior en la que se devaluaba y estereotipaba de manera rutinaria a las mujeres, con una situación en la que los hombres y la masculinidad son ahora devaluados y estereotipados de manera rutinaria.

Y sin embargo, es casi imposible decir esto. Incluso la respuesta a este anuncio de Gillette ha ilustrado la trampa kafkiana, la situación Catch 22 en la que nos encontramos.

La reacción a la película se sostiene como evidencia de que el mensaje central (masculinidad tóxica, frágil) es cierta, incluso que los cientos de miles de reacciones negativas muestran que hay una epidemia de masculinidad tóxica. Como resume uno de los comentarios de nuestra película:

Medios de comunicación: “Para abordar la masculinidad tóxica, los hombres necesitan expresarse más”.

Hombres: “Siento que este anuncio me degrada y tergiversa”.

Medios de comunicación: “Cállate, copo de nieve, llorica, si no te gustó el anuncio, probablemente eres una mala persona”.

Incluso dudo en escribir este artículo, sabiendo lo fácil que puede ser despachado en estos tiempos identitarios solo porque soy un hombre.

Mientras que el ejemplo más destacado de masculinidad tóxica en el mundo se encuentra en la Casa Blanca, y los “valores liberales” se sienten de nuevo amenazados, es difícil para los tipos liberales (entre los que me cuento yo mismo), darse cuenta del nivel en el que su ideología impregna la gran mayoría de las instituciones, desde los medios de comunicación hasta los órganos estatutarios.

Más difícil todavía es reconocer que en realidad es principalmente la reacción a esa ideología lo que está provocando el rechazo generalizado a la izquierda/liberalismo en las democracias occidentales.

El otro lado de la historia es que las genuinas cualidades masculinas están bajo asalto en la cultura en general. En gran medida por una simplificación ideológica del posmodernismo que se ha infiltrado en nuestras instituciones desde los años 60, pero cada vez más en los últimos años.

En resumen, es una ideología que reduce a las personas a sus grupos de identidad básicos, asume que compiten por el poder entre sí y luego define una jerarquía en la que un grupo tiene el poder a expensas de los demás. En esta visión del mundo, los hombres siempre han “oprimido” a las mujeres, acaparando el poder y el privilegio para sí mismos, y la única respuesta aceptable es reconocerlo, y expiarlo deconstruyendo esos “comportamientos masculinos dañinos”.

Simplifica y caracteriza la masculinidad como nada más que una patología, y no reconoce el lado positivo de los valores masculinos tradicionales como el autosacrificio, la responsabilidad y la protección. Peor aún, enmarca la historia de los hombres que tradicionalmente se sacrifican para mantener a sus familias, como un ejercicio de acaparamiento de poder y privilegio para sí mismos.

El informe de la semana pasada de la Asociación Americana de Psicología estaba lleno de conceptos y lenguaje tomados directamente del mundo de grupos de poder/privilegio/identidad de la ideología posmoderna, como por ejemplo: “Así como esta vieja psicología dejó fuera a las mujeres y a las personas de color y se ajustó a los estereotipos de roles de género, tampoco tomó en cuenta las experiencias de género de los hombres”.

En particular, el hecho de que los “valores masculinos tradicionales” en sí mismos sean un problema central, creó un enorme retroceso, sobre todo porque este consejo, a diferencia del anuncio de Gillette, fue diseñado para ser implementado por psicólogos de todo el país y, por lo tanto, tendría un impacto en la atención que recibirían los hombres.

Finalmente, la APA publicó una “aclaración” que contenía las siguientes palabras: “Cuando un hombre cree que debe tener éxito sin importar quién salga perjudicado o que su masculinidad se exprese siendo sexualmente abusivo, irrespetuoso y dañino para los demás, ese hombre se está conformando con los aspectos negativos asociados con la masculinidad tradicional”.

Esta es la descripción de un psicópata, no la de alguien que sufre de “masculinidad tóxica”. Sin embargo, este no era el marco original.

El lugar al otro lado de la guerra de género es sin duda un lugar donde reconocemos la diferencia y valoramos las diferentes experiencias del mundo que tanto hombres como mujeres ponen en la mesa. Para darnos cuenta de que a veces el estoicismo es exactamente lo que necesitamos, para seguir adelante con las cosas en lugar de compartir en exceso y la emotividad, por ejemplo.

Después de haber compartido nuestros sentimientos sobre algo, el problema puede parecer más pequeño, pero no desaparece y todavía necesitamos fortaleza, coraje y perseverancia para superarlo.

Hemos confundido igualdad con equivalencia (lo mismo), y el resultado es una cultura profundamente confundida que está en guerra consigo misma.

La última palabra que se la daré a Warren Farrell:

Tenemos que darnos cuenta de que la danza evolutiva masculina y femenina ha evolucionado como un tango durante millones de años, y es muy importante que las mujeres hablen sobre lo que hacen y lo que no les gusta de sus partes del tango y que reconozcamos que hay miles de mujeres diferentes de diferentes orígenes que tienen respuestas diferentes a esa pregunta.

Solo hemos escuchado a las mujeres hablar en los términos del mensaje feminista durante medio siglo, pero no hemos escuchado a los hombres expresar sus sentimientos en absoluto. Eso era exactamente lo contrario de lo que era la masculinidad. Así que abrámonos y escuchemos también las historias de los niños y los hombres.

Rebel Wisdom es una plataforma mediática fundada por el cineasta de la BBC y Channel 4 David Fuller, con la convicción de que estamos asistiendo a una crisis de ideas a nivel civilizacional, a medida que el antiguo sistema operativo se rompe. Lo nuevo está luchando por emerger — y las ideas más transformadoras siempre aparecen primero como rebeldes — .

Hacemos películas sobre grandes ideas, y organizamos retiros para hombres llamados The New Masculinity.

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Traducciones sobre los asuntos de los hombres, la izquierda liberal, las políticas de identidad y la moral. #i2 @Carnaina

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