Evolución, violación y poder: Por qué entender la naturaleza humana es importante [G]

Escrito por Reza Ziai y publicado en Areo Magazine el 29 de noviembre de 2017

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“Como científicos que quisieran ver la violación erradicada de la vida del ser humano sostenemos que la capacidad de lograr tal cambio guarda relación directa con la cantidad de conocimiento que tengamos sobre las causas del comportamiento humano. En contraste, las ideas erróneas que tengamos sobre las causas de la violación impedirán prevenirla”.

— Randy Thornhill y Craig Palmer, Una historia natural de Violación: los fundamentos biológicos de la coerción sexual

En 2014, la Red Nacional sobre la Violación, Abuso e Incesto, (RAINN, por sus siglas en inglés, T.) designada por el gobierno de Obama, estudió el problema de la violencia sexual en el campus. Las recomendaciones de la página 16 han atraído una gran cantidad de ira por desacreditar la teoría académica predominante sobre la agresión sexual y haber señalado que culpar a la “cultura de la violación” fue una “tendencia desafortunada.” A pesar de las emociones hostiles por poner la narrativa “cultura de la violación en el campus” en tela de juicio, una serie de pensadores han sido muy activos indignándose con una sugerencia en concreto del grupo de trabajo nombrado por Obama: mientras que la educación intervención presencial, así como la educación para promover una comprensión de las leyes de consentimiento no eran objetables, sí lo era la idea de capacitar a la gente en la reducción de riesgos (#2 a continuación).

  1. Educación de intervención presencial: empoderamiento de los miembros de la comunidad para actuar en respuesta a los actos de violencia sexual.
  2. Un mensaje de reducción de riesgos: empoderamiento de los miembros de la comunidad a tomar medidas para aumentar su seguridad personal.
  3. La educación general para promover la comprensión de la ley, especialmente en lo que se refiere a la capacidad de dar su consentimiento.

El mensaje que la RAINN enviaba era alto y claro: las mujeres que únicamente se basan en la fe y la buena voluntad de los seres humanos simplemente no estaban haciendo lo suficiente para evitar agresiones sexuales.

Huelga decir que esto no sentó bien y que inmediatamente hubo acusaciones contra la RAINN de “culpar a la víctima”. Desde el momento de su publicación, los resultados de este estudio de varios millones de dólares desde hace mucho tiempo se han hecho a un lado y parece que sólo se rara vez aparecen en fuertes discusiones entre MGTOW.com y jezebel.com. Esto es posiblemente debido a la sugerencia #2 (arriba) donde de manera firme e implícita se afirma que las víctimas potenciales podrían, de hecho, hacer algo para disminuir las posibilidades de ser agredidas sexualmente.

Hay buenas razones para que nadie le diga a un niño “mira solo a la izquierda al cruzar la calle porque la gente es buena y se desviará de su camino por ti” o “no uses el cinturón de seguridad porque nada te va a pasar”. La triste realidad es que un simple cambio de nuestras ideas sobre el mundo en realidad no cambia el mundo. Cambiar de manera artificial nuestro manera de entender la conducta humana y nuestras ideas sobre la sociedad no va a cambiar por completo la conducta humana. Y en el caso de agresión sexual, coerción y violación, omitir piezas cruciales del puzzle (como las limitaciones biológicas) en la comprensión de estos actos atroces podría llegar a ser perjudicial.

Si nos arriesgamos a presuponer que la RAINN está en lo cierto, es decir, que no es la “cultura de la violación” per se el problema, entonces, ¿cuál es? Como se sabe, la explicación más comúnmente promovida sobre las agresiones sexuales por muchos pensadores se fundamenta en la idea de que la violación es, en última instancia, una construcción social causada por la dominación masculina y el poder. Para estos progresistas, lo único que tendríamos que hacer para crear más igualitarismo es cambiar algunas contingencias sociales (como los estilos de crianza y los videojuegos, por ejemplo), y entonces de alguna manera se aliviarían los males sociales, los crímenes de odio, e incluso la agresión sexual.

La premisa de esta idea se extiende a otros contextos. Deshacerse de las actrices delgadas y sustituirlas por modelos de mayor tamaño para acabar con el sexismo. Deshacerse de las armas de fuego para acabar con el suicidio . Deshacerse de las estatuas para acabar con el racismo. Deshacerse de los pronombres “él” y “ella” para acabar con la transfobia. Deshacerse de los buenos padres para acabar con el privilegio blanco. Etc., etc., etc.

Pero esta versión de la naturaleza humana como una pizarra en blanco está llena de fallos. El hecho de que las acusaciones de agresión sexual se estén haciendo contra gente de ambos extremos del espectro político ha arrojado alguna una luz sobre que el problema no es solo una persona que no nos gusta o que tiene la orientación política “equivocada” la que puede ser un depredador sexual. Por decirlo así, han sido acusadas celebridades inclinadas tanto a la izquierda como a la derecha. Aquí están expuestos nuestros mecanismos ancestrales y sesgos: lo que hemos visto es una aceptación tácita del crimen cuando es cometido por “uno de los nuestros” y una dura condena, cuando se ha tratado de hacerlo con alguien del “otro lado”.

Es evidente, como hemos visto recientemente, que tener la llamada orientación política “correcta” no inmuniza a una persona de cometer agresiones sexuales. Esto no debería ser sorprendente, el guion que los teóricos sociales quieren que creamos es que hay un mundo utópico un poco lejos de nuestro alcance que de alguna manera los varones y el capitalismo nos impiden lograr. Y quizás hay algo de verdad en eso, pero esa explicación no describe la mayor parte de la evidencia… solo evidencia que los progresistas se sienten cómodos viéndolo así.

Por muy incómodo que esto pueda ser, voy a discutir cómo la biología evolutiva entra en contradicción con la pizarra en blanco y la teoría del papel social en la agresión sexual. Algunos términos puestos en en primer plano pueden ayudarnos a ver que la comprensión de la biología es importante para ayudarnos a evitar la violencia sexual y por qué no hacer caso de esto podría ser peligroso. El conocimiento de nuestros mecanismos evolutivos permite la posibilidad de un cambio cuando se trata de agresión sexual y el comportamiento sexual coercitivo.

Hechos: las féminas ovulan muchos años antes de que las leyes occidentales les permitan tener una vida sexual activa . Este hecho no está causado por la opresión patriarcal. Este es un hecho biológico. La cultura y la tecnología modernas se han encontrado con nuestra fisiología ancestral y el resultado ha dado lugar a varios problemas éticos y morales inquietantes que necesitan ser tratados con honestidad con el fin de reducir la agresión sexual.

A pesar de que la edad de consentimiento varía enormemente en todo el mundo (18 años en California, 9 años en Afganistán), algunos países técnicamente no tienen ni siquiera una. Mientras que las reacciones podrían variar desde interpretar esto en Occidente como “opresión patriarcal”, para hacer elogios por “los roles de género igualitarios” en el Oriente Medio, los teóricos evolutivos probablemente preferirían, más bien, preguntarse en primer lugar cómo surgió la idea del consentimiento. No surge de la nada.

La razón por la cual la poseedora del récord de la más joven en tener un hijo tenga 5 años de edad, no es debido a la discriminación. Si los seres humanos ancestrales no hubiesen evolucionado para ser capaces de tener hijos desde una edad muy temprana, no se hubiesen convertido en nuestros antepasados. (Contrariamente a lo que algunos conservadores religiosos podrían plantear, el hecho de que algo haya funcionado en el pasado no significa que sea moralmente correcto o que debería funcionar en el futuro. Esto es conocido como falacia naturalista). No debe ser motivo de sorpresa que la edad en que la menarquia experiencia de las niñas es inversamente correlacionada con los niveles de estrés ambiental. Es decir, cuando el entorno es estresante, las jóvenes son más propensas a ovular más temprano en su desarrollo. Esto tiene sentido desde una perspectiva evolucionista ya que para nuestros antepasados que han sobrevivido en un ambiente estresante donde la muerte era inminente, un grupo de homínidos que podría reproducirse más pronto en la vida tendría una mayor ventaja sobre un grupo que no podría hacerlo. Las implicaciones de esto en un contexto moderno son hirientes, por decir lo mínimo, y de enorme complejidad. Parece que tenemos una enorme cantidad de equipaje evolutivo.

Ahora bien, si la idea de que la agresión sexual se trata del poder debe ser tomada como científicamente exacta, significaría que tendría que ser falsable. En otras palabras, no tendría que verse en entornos en los que no existe tal supuesta diferencia de poder. No se vería distintas culturas, en diferentes sistemas políticos, en diferentes estados socioeconómicos, ni en otros animales. Sin embargo, nada de esto es el caso.

De hecho, la mayor clave sacada del engranaje de la “explicación del poder” sobre violación es el hecho de que la mayoría de las víctimas de agresión sexual no son los miembros más débiles de la sociedad (es decir, aquellas que serían la presa más fácil: las mujeres de mediana edad y mayores). A pesar de que recientemente, en la India, un pollo , un bebé , y una mujer de 100 años de edad fueron violadas, la inmensa mayoría de las víctimas son mujeres entre 12 y 34 años. No se puede ignorar que estos son los años de mayor viabilidad reproductiva. Si la explicación poder de asalto sexual fuese cierta, se podría predecir que los autores preferentemente seleccionarían los miembros más débiles de la sociedad. Sin embargo, este no es el caso. Como resultado, las mayores de 65 años (podría decirse que las que tendrían la mayor dificultad para defenderse) tienen un 92% de ser menos propensas que las mujeres entre 12 y 34 años de ser violadas o agredidas sexualmente y un 83% menos probabilidades que aquellas entre los 24 y 49 años de edad.

Por encima de todo eso, si la afirmación de que la agresión sexual fuese solo una cuestión de poder debiera ser tomada como una petición científicamente válida, no tendría que haber ninguna violación en el reino animal. No solo no es este el caso, el acto sexual en el reino animal puede ser bastante horrible. Sin embargo, creo que el premio a la “prueba de la continuidad filogenética” está en la mecoptera por sus apéndices evolucionados que sólo se utilizan para la cópula forzada, y literalmente en ningún otro momento. Así es. Cuando es invitado a la cópula por la mecoptera hembra, el macho no utiliza estos apéndices, que están separados de sus seis patas. Si no se le invita a la cópula, el macho fuerza la cópula.

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Apareamiento de mecopteras

A medida que descendíamos de los árboles y nos metíamos en la sabana teníamos una buena cantidad de carnicerías, canibalismo e incesto. Con el paso del tiempo, nuestro cerebro ha evolucionado y en algún momento sucedió algo extraordinario. La velocidad a la que se desarrollaba la cultura comenzó a aumentar dramáticamente.

Nuestros cerebros evolucionaron de tan solo “poder” navegar a través de complejas interacciones sociales en grupos de no más de aproximadamente 150 homínidos . En relación con el tiempo necesario para que los animales placentarios evolucionasen como primates, la cultura humana repente nos dio la habilidad de ser capaz de vivir en pueblos, grandes ciudades, y al final en metrópolis con conexión a Internet. Mientras el número de gente aumentó, al tiempo que la cultura se convirtió en mucho más complicado, los mecanismos psicológicos, así como sus estructuras cerebrales subyacentes, no cambiaron mucho del todo desde el momento en que formamos nuestras primeras tribus. Somos básicamente un “cerebro de lagarto” caminando en un paisaje cultural que de ninguna manera se asemeja al ambiente ancestral en el que estábamos envueltos. En esencia, hay una falta de coincidencia entre nuestros mecanismos evolutivos y el actual clima sociocultural.

¿Por qué todo esto? Porque la comprensión de la naturaleza humana es imprescindible cuando se trata de agresiones sexuales. Y debido a que la violación y el comportamiento sexual forzado se utilizan para “amortizar” el pasado evolutivo. Esto no forma parte del espíritu de una sociedad desquiciada que podemos curar fácilmente. Estamos, hasta cierto punto, programados para buscar parejas y sexo, a veces para evitar las normas sociales antes de hacerlo. Esto no es lo mismo que tolerar la violación o la agresión sexual de ninguna manera; lo que nos ofrece, más bien, es el mejor punto de partida para su prevención y mitigación.

Además, contrariamente a la idea errónea de que la teoría de la evolución implica que el comportamiento humano se resiste al cambio, el conocimiento de que las preferencias sexuales masculinas y femeninas son diferentes y que esta diferencia se basa en rasgos innatos nos ayuda a cambiar el comportamiento. Por ejemplo, como dice el sesgo de sobrelección sexual, un hombre es más propenso a inferir incorrectamente la intención sexual de la sonrisa de una mujer que otra mujer. Un hombre educado con este conocimiento puede entonces disminuir el número de veces que actúa sobre una inferencia defectuosa y reducir el número de avances sexuales no deseados.

Es fácil cometer el error de que los hombres son los únicos en desear querer sexo. Sin embargo, tanto unos como otras quieren sexo, solo que de manera diferente. Y estas diferencias están en gran parte biológicamente programadas. La comprensión y la aceptación de estas diferencias puede ayudar a reducir la violencia sexual, hacer caso omiso de ellas y confiar en las teorías feministas y sociales sobre la conducta no lo hará. Me parece que si realmente nos importase la reducción de las agresiones sexuales, esto es lo que nos deberíamos centrar.

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Reza Ziai

Reza Ziai tiene un máster en psicología y actualmente es profesor adjunto en la Universidad de la Ciudad de Nueva York. También es escritor y librepensador. Sus intereses incluyen la disonancia, la música y la evolución.

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Traducciones sobre los asuntos de los hombres, la izquierda liberal, las políticas de identidad y la moral. #i2 @Carnaina

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