Encuestas: ¿Feminismo, masculinismo, u otra cosa?

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He hecho varias encuestas para saber qué preferencias tiene la gente que sigue mi cuenta en Twitter sobre las cuestiones de género. Comento aquí algunas impresiones.

La primera encuesta es ¿Qué tipo de feminismo prefieres? Dado que es una cuenta que trata sobre todo sobre problemas de los hombres no sorprende que las simpatías no giren en torno al feminismo — más de la mitad no quiere ningún tipo de feminismo — si bien el feminismo liberal está mejor visto, un 34%, frente a otros feminismos que se limitarían al 9%.

¿Qué puede haber interesante en el feminismo liberal para la gente en interesada en los problemas de los hombres? Por su parte liberal, este tipo de feminismo se opone, por lo menos teóricamente, a que cada individuo sea tratado de manera injusta por motivos arbitrarios como el sexo. Es decir, pueden admitir que los hombres también pueden sufrir sexismo. Esto lo diferencia en gran medida de lo que solemos entender como feminismo, donde cualquier medida que aparentemente beneficie a las mujeres es definida como ‘igualdad’ y cualquier observación de los problemas de los hombres que no encaje con su modelo feminista suele ser rechazado. Dentro del feminismo liberal ha habido esfuerzos para salir de ese partidismo de género. En la nota “Teniendo en cuenta la hipótesis de la desechabilidad masculina”, la feminista liberal Maria Kouloglou aborda un tema central para el masculinismo. Algo parecido se podría decir otra feminista liberal, Iona Italia, y su artículo “Una injusticia contra los niños varones: una conversación imposible sobre la circuncisión”. Sin embargo, dado el nivel de partidismo observado en este movimiento, no todo el mundo apuesta por mantener la etiqueta del feminismo, aunque sea liberal. Este es el caso de Helen Pluckrose, como explica en su nota “¿Por qué ya no me considero feminista?”.

La segunda encuesta, ¿Cómo oponerse mejor a la discriminación por sexo/género?, tampoco fue muy favorable para el feminismo partidista, que tuvo un apoyo del 9%.

Un 25% prefirió alguna combinación de feminismo y masculinismo. Esta posición ha sido defendida por la feminista liberal Cathy Young en su nota “Cómo construir un movimiento por la igualdad de género”. Para ella, este movimiento debería estar formado por “feministas, humanistas, igualitarios y, sí, activistas por los derechos de los hombres: los objetivos y valores compartidos son importantes, las etiquetas no. Tampoco deberían existir pruebas de fuego ideológicas más allá de los principios básicos de los derechos humanos y la igualdad de trato independientemente del género”.

Sorprendentemente, un 18% apostó por el masculinismo, lo que indica de manera muy firme que los seguidores de la cuenta no son representativos de la realidad social. Entiendo que este voto representa la opinión de que el feminismo no es realmente un movimiento a favor de igualdad de género, como argumenta Philippe Lemoine en “El problema con el feminismo”, con un claro sabor masculinista. El problema que veo aquí es que, partiendo desde este punto, se puede llegar a proponer al masculinismo como único movimiento legítimo para oponerse al sexismo, y eso ya empieza de manera vivamente partidista.

Un 48% de los votos se posicionan en contra de que la oposición a la discriminación por sexo/género se haga a través de un movimiento de género o una combinación de ellos, de manera preferente. Es posible que mucha gente desconfíe de los movimientos de género, existentes o en potencia, por considerarlos partidistas en esencia. Tal vez el problema no sean los movimientos de género en sí, sino en el tribalismo partidista que no necesita ningún movimiento de género para operar. Por ejemplo, los masculinistas podrían objetar que la máxima “tratar a hombres y mujeres sin discriminación” no funciona si no se toman medidas organizadas para oponerse al sexismo que puedan sufrir los hombres. Lo mismo, con las mujeres, podrían decir las feministas. Dicho esto, me parece muy injusto forzar a que alguien adopte una etiqueta como masculinismo o feminismo para oponerse a tal o cual tipo de discriminación. No deberíamos permitir que se nos coloquen fácilmente etiquetas de movimientos políticos por defender aquello que creemos justo.

La tercera encuesta es ¿Cómo abordar los problemas de los hombres? Aquí el feminismo por sí solo se ha reducido de un 9% de las encuestas anteriores a un 3,4%.

Si en la encuesta anterior sobre cómo combatir la discriminación contra hombres y mujeres el resultado para una combinación de feminismo y masculinismo era de un 25%, ahora pasa a un 24%. El resultado es básicamente el mismo.

El cambio se produce con el masculinismo en solitario, que asciende de un 18% de la encuesta anterior a un 28% que sube sobre todo a costa de “otros”, que baja de un 48% a un 35%. Es como si repentinamente se viese más necesario el masculinismo para que la máxima “nadie debe ser discriminado por razón de sexo/género” sea aplicada a los hombres.

He enlazado a varios artículos en la línea del feminismo liberal y eso puede dar a entender que apoyo ese tipo de feminismo. Eso no sería exacto. No creo que el feminismo, tampoco el liberal, esté motivado a abordar determinadas cuestiones si no es por la presión que pueda tener desde el masculinismo u otras voces que señalen su partidismo. Lo que sí creo es que el feminismo liberal puede abordar cuestiones caras al masculinismo sin caer en serias contradicciones en las que caerían aquellos tipos de feminismo que no le dan importancia a la discriminación injusta por sexo/género dado que lo consideran de alguna manera incompatible con centrarse en la “liberación de la mujer” o en “revertir (los sistemas de) la opresión”.

Creo que ningún movimiento de género o de otro tipo puede tener toda la legitimidad sobre los asuntos que dice abordar. Esto se aplica al feminismo (que no debería tener el monopolio sobre los asuntos de género) y se aplicaría también al masculinismo, el igualitarismo de género o cualquier otra etiqueta que pueda transformarse en movimiento organizado. Los movimientos, en general, pueden conseguir una cierta legitimidad y ser capaces de reconocer otra cierta legitimidad en sus oponentes. Así empiezan los diálogos sofisticados que verdaderamente merecen la pena. Y creo que en beneficio del pluralismo de ideas que permiten debates interesantes merece la pena alentar la exposición de ideas que caracterizan al masculinismo.

Written by

Traducciones sobre los asuntos de los hombres, la izquierda liberal, las políticas de identidad y la moral. #i2 @Carnaina

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