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El Punto de Ruptura con el “Wokismo”

James Lindsay

Casi todo el mundo tiene un Punto de Ruptura con el “Wokismo”. Un punto con el Pico del “Wokismo”. O, al menos, deberían.

Siempre debe haber una línea que, una vez cruzada, signifique que algo en apariencia bueno o noble para alguien — algo que apoya en la actualidad — se ha agriado o, según el caso, se ha vuelto malo por completo. Todos conocemos la historia del siglo XX (o mucho me engaño a mí mismo al creer eso). Ciertos rasgos de la ideología “Woke”, aunque solo sea en sus extremos, muestran un asombroso potencial para ser una pesadilla totalitaria desplegándose ante nuestros ojos. Esto es especialmente cierto porque de repente mucha gente buena y decente la apoya de manera muy vigorosa (y hasta con saña). Incluso la rapidez con la que se está extendiendo es desorientadora, y por lo tanto alarmante.

Me di cuenta de la importancia de establecer un “punto de ruptura con el “Wokismo” la otra noche mientras discutía con un brillante amigo las extrañas defensas de nuestra era actual. Estábamos hablando de la gente en nuestras vidas que han alcanzado sus puntos de ruptura con el “Wokismo” y los que no. Me sorprendió que muchas de las personas en mi vida que siguen siendo simpatizantes o negadores abiertos de los excesos del movimiento “Woke” (Justicia Social Crítica) no han lidiado con la posibilidad de que no sea la causa noble y necesaria que se vende como tal.

Me di cuenta de lo útil que es para la gente que, en lugar de convertirlo en una confrontación, animen a sus amigos simpatizantes con el “Wokismo” a empezar a identificar y nombrar cuáles serían sus líneas no negociables. Las líneas de la gente variarán — y debería ser así — , pero a medida que las cosas se vuelvan cada vez más extremas, con seguridad se cruzarán más y más. Saber que la línea ha sido cruzada, sin embargo, requiere saber que hay una línea y dónde está.

La pregunta a plantear, entonces, es bastante simple: ¿Qué sería necesario que pasase para que digas que el movimiento “Woke” ha ido demasiado lejos?

¿Por qué se debería hacer esta pregunta? Hay dos razones, dado lo fuera de control que está el movimiento. En primer lugar, se debería pedir a la gente que se enfrente a la idea de que las cosas podrían ir demasiado lejos, o incluso que eso ya ha pasado. En segundo lugar, en circunstancias como estas, todos deberían establecer al menos una línea provisional que sus principios actuales no les permitan cruzar, y deben hacerlo antes de que la hayan cruzado y se vean obligados a defender lo que en la actualidad consideran indefendible.

Este simple acto de hacer que la gente se comprometa con sus principios antes de abandonarlos es de enorme importancia y utilidad dada la forma en que procesamos nuestro razonamiento moral. Lo hacemos por racionalización post-hoc, lo que significa que nos defendemos creyendo que actuamos de manera moral después del acto, lo que a menudo significa después de que ya hemos cruzado la línea. Trazar una línea clara de antemano, especialmente en un contexto social en el que la responsabilidad tiene peso, hace que sea mucho más fácil ver la línea, brillante y clara, y mucho más difícil cruzarla primero y racionalizarlo después.

Siendo realistas, no deberías esperar que esta conversación salga bien. Puede ser que sí, por supuesto, dependiendo de la relación, pero es muy probable que se pongan a la defensiva o suponiendo que has perdido la cabeza. Así que aquí tienes un consejo: No esperes que salga bien. No esperes que entren en razón. No esperes que te tomen en serio. Solo pon la pregunta ahí donde les haga pensar.

Tampoco tienes que presionar, y no deberías hacerlo. Si encuentras resistencia, es mejor que no discutas o que dañes tu relación, y debes saber que no tienes que hacerlo. No hay necesidad de forzar nada. Puedes hacer la pregunta y dejarlo ahí. La pregunta les molestará básicamente para siempre si se niegan a participar, y lo dejan. Deja que siga su curso. Es mucho más importante para ellos que lidiar con ella que para ti obtener una respuesta.

Por otra parte, puede que quieran explorar y participar.

Eso es aún mejor. Mi amigo y yo discutimos algunos de los puntos de ruptura que se cruzaron para nosotros y para la gente que conocemos. Para mí, fue algo entre ver que se aplicaban arengas injustas de tipo caza de brujas a figuras públicas que yo respetaba (acusándolas falsamente de racismo y sexismo), la manipulación subversiva del lenguaje y, especialmente, los descarados ataques a la ciencia provenientes tanto de las comunidades activistas como de las académicas en torno a la Justicia Social Crítica. Esto me pasó hace unos años. Para mi amigo, fue el innegable racismo real y los descarados dobles estándares en el corazón de gran parte de la empresa activista del “Wokismo”. Para algunos de nuestros amigos, la defensa pública de los disturbios en el lenguaje “Woke” — como “la blanquitud es propiedad”, por lo que está bien quemar un negocio — fue un puente para ir demasiado lejos. Para otros, fue haber sido intimidado para convertirse en un aliado que nunca será suficientemente buen aliado. Para muchos más, tan solo por su descarado racismo.

Por supuesto, también escucho a la gente que menciona el derribo de estatuas (incluyendo la de George Washington), la gente que pierde su trabajo, la gente que tiene miedo de perder su trabajo, “Shut down STEM”, las relaciones de la gente que se desmoronan (incluyendo, en particular, saludables matrimonios interraciales), y una amplia variedad de otras señales claras de que las cosas han ido demasiado lejos con este pánico moral y las malas ideas que se destacan dentro de él. Para más y más gente, esto tiene que parar.

Entonces, la pregunta para ti es: ¿Cuál es (o fue) tu punto de ruptura con el “Wokismo”? La pregunta para tus amigos es la misma. Me encantaría escucharlo. Publícalo en los comentarios. Para ti, ¿dónde cruzaron la línea?

Aunque la conversación no salga bien, no tengas miedo de preguntar sobre eso de manera directa, porque es importante. Sé específico si lo necesitas. Pregunta: ¿De quién es la estatua que tienes que tirar abajo? En serio, ¿de quién es la gota que colma el vaso? ¿Abraham Lincoln? ¿Martin Luther King, Jr.? ¿De quién? ¿Qué libertad tiene que ser eliminada? ¿El debido proceso legal? ¿La libertad de expresión? ¿El derecho a no sufrir un castigo cruel e inusual?

Pregunta: ¿Cuándo es suficiente? ¿Quién tiene que ser cancelado? ¿Despedido? ¿Cuántas personas tienen que perder su medio de vida? ¿Cómo de evidente tiene que llegar a ser el racismo? ¿Cuánta gente tiene que humillarse en las sesiones de lucha “antirracista”? ¿A quién hay que medicar? ¿Destruir? ¿Golpear? ¿Matar? ¿Se necesita un linchamiento público? ¿O se necesitarían los horrores que creíamos haber dejado atrás en los capítulos más oscuros del siglo XX? ¿Dónde está la línea intransferible entre una cosa y la otra?

Hay que hacer las preguntas. Durante mucho tiempo, hemos tenido el genuino privilegio de no tener que hacernos preguntas, y parece que lo hemos olvidado. Ahora, hay que preguntar.

Para un amigo mío, la línea está en la “violencia real”, sea lo que sea que eso signifique en la era actual. Tal vez es el tipo de violencia que los medios están excusando, tal vez hace referencia a la que se ejerce con armas de fuego (aunque parece que no incluye las altísimas tasas de crímenes violentos). Al menos es una línea. Al menos está pensando en ello. Otro, un erudito, dijo que la obvia perversión de su propio campo académico sería su última gota. Es un poco confuso, pero al menos es una línea y una que parece estar muy lejos de la violencia. La violencia, llegó a decir, no sería aceptable, y ya está muy intranquilo con los daños a la propiedad y el caos general. Al menos está pensando en ello.

Pero, tal vez tienes que golpear más cerca. Pregunta: ¿Dónde está la línea? ¿Tendría que ser personal? ¿Tienen que ser denunciados personalmente como racistas? ¿Someterlos a una sesión de lucha “antirracista”? ¿Despedirlos? ¿Habría que destruír aquello que aman? ¿Su familia? ¿Sus hijos? ¿Su trabajo o su carrera? ¿Sus aficiones? ¿La pasión de su vida? ¿Qué es? ¿Qué sería ir demasiado lejos? Tenemos que empezar a hacer preguntas, y poco importa si su punto de ruptura es algo egoísta. La gente tiene que lidiar con esto. Aunque solo piensen en sí mismos o en sus amigos más cercanos y en su familia, al menos lo están haciendo.

Con un amigo cercano mío, que todavía es demasiado “Woke” pero no está del todo “metido”, tuvimos que ir bastante lejos para encontrar una línea absoluta. Él tiene una. Si yo (u otras personas cercanas a él y que sabe que no se lo merecen) empiezo a sufrir doxing o a recibir amenazas de muerte creíbles por enfrentarme al “Wokismo”, eso aparentemente trazará una línea (pero ¿alguien se merece eso?). Me parece un poco extremo que mi propia vida tenga que estar en juego antes de que él piense que esto se está yendo de las manos, pero al menos tiene una línea. Al menos está pensando en ello.

La gente a la que le preguntes debería ser capaz de encontrar un punto de ruptura con el “Wokismo” y nombrarlo, y si no es así, deben ser presionados sobre ese punto. Eso es serio. Es necesario preguntarles: ¿qué significa que no puedes imaginar que esto puede ir demasiado lejos? Tal vez no provoque ninguna reflexión. El “lado correcto de la historia” es, después de todo, un Bien Mayor, pero incluso esto es algo a lo que deben enfrentarse, si es el caso. Quizás eso, al menos, los haría pensar en ello.

De nuevo, el objetivo de esta intervención no es hacer que nadie cambie de opinión. Ni siquiera es hacerles creer que algo horrible podría estar sucediendo, que es probable que suceda más tarde, o que es incluso plausible en la situación actual. Se trata simplemente de conseguir que se comprometan con sus principios ahora, antes de que las maquinaciones del razonamiento motivado les lleven, al final, a excusar lo que, a partir de ahora, verían como inexcusable, al menos hasta que suceda.

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James Lindsay

James Lindsay es doctor en matemáticas. Autor de How to have impossible conversations (Cómo tener conversaciones imposibles), y de otros seis libros más. Sus ensayos han aparecido en Areo, TIME, Scientific American y The Philosophers’ Magazine. Dirigió la investigación “estudios de agravios”. En su libro con Helen Pluckrose, Cynical Theories, analiza la evolución del pensamiento posmoderno en la academia y el activismo. Es cofundador de New Discourses.

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Traducciones sobre los asuntos de los hombres, la izquierda liberal, las políticas de identidad y la moral. #i2 @Carnaina

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