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El privilegio de la belleza

Maria Kouloglou

¿Qué significa tener belleza? Cuando pensamos en alguien bello, tendemos a asumir que el privilegio de su aspecto debe de ir acompañado de algunas consecuencias negativas, para equilibrar las cosas. Las personas guapas reciben demasiada atención, lo cual es fastidioso; las personas guapas son acosadas sexualmente con más frecuencia; si es guapa no puede ser también inteligente; la verdadera belleza se encuentra en el interior, nos dicen. Como a menudo se enseña que todo el mundo es igual, algunos recurren a la gimnasia mental para intentar convencerse de que las personas guapas deben carecer de algo. De la misma manera que solemos decir que el dinero no puede comprar la felicidad, a pesar de la evidencia de que la riqueza está correlacionada con la satisfacción vital, la gente suele ser reacia a admitir que la belleza es un factor positivo para el individuo.

La narrativa popular sugiere que la belleza es subjetiva. Los estándares de belleza tienden a variar según la cultura y la época. Sin embargo, existen rasgos objetivamente bellos. Por ejemplo, los psicólogos evolucionistas han descubierto que el promedio, la simetría y el dimorfismo sexual afectan a los estándares de belleza transculturales. El atractivo puede ser importante para la selección de pareja porque es un signo de salud. Los hombres altos también son percibidos como parejas más atractivas y esto podría deberse a que son vistos como más fuertes, más imponentes físicamente y mejores protectores de las mujeres. Una proporción baja entre la cintura y la cadera se considera sexualmente atractiva en las mujeres, posiblemente porque indica juventud.

En los cuentos de hadas, la heroína suele ser joven y guapa, mientras que la bruja es vieja y fea. Algunas películas y libros recientes han intentado subvertir este tropo haciendo que el villano también sea convencionalmente atractivo. Sin embargo, la percepción de que lo feo es igual a lo malo se mantiene. De hecho, los estudios han descubierto que las personas atractivas son vistas como más amables y dignas de confianza que las menos atractivas. Estos estereotipos pueden causar un daño real. Por ejemplo, las personas feas pueden recibir sentencias más duras que las bellas, quizás debido a la suposición de que una persona que es hermosa no puede ser tan mala.

La gente suele suponer que si alguien es guapo no puede ser tan inteligente. Uno de los estereotipos más extendidos es el del deportista guapo pero tonto y el del empollón feo pero inteligente. Sin embargo, según un estudio de 2004, las personas guapas podrían ser más inteligentes de media. Los autores aportan pruebas de que los hombres inteligentes alcanzan un mayor estatus que los menos inteligentes; que los hombres de mayor estatus tienen más probabilidades de aparearse con mujeres hermosas; y que la inteligencia y la belleza son heredables. Si todo esto es cierto, la lógica dicta que la belleza debería estar relacionada con la inteligencia. Otro estudio también ha encontrado una correlación positiva entre la inteligencia y la simetría corporal.

El efecto halo comienza a una edad temprana. Los niños más guapos suelen tener más éxito académico. Las investigadoras Margaret Clifford y Elaine Walster descubrieron que el aspecto físico del niño estaba fuertemente vinculado a que los profesores lo percibiesen inteligente. Otro estudio descubrió que los estudiantes más mejor parecidos obtenían notas más bajas en los cursos online que en los tradicionales, lo que sugiere que su aspecto podría haber influido en las notas que se les asignaban.

Este tipo de discriminación continúa en el lugar de trabajo y está presente incluso en la política. Un estudio reciente sobre la política estadounidense reveló que los candidatos más atractivos obtuvieron mejores resultados en las elecciones intermedias de 2016. Las personas altas también son percibidas como más sanas, más inteligentes y mejores líderes, y ser guapo se asocia a una mayor confianza en sí mismo y a mejores habilidades orales: cualidades que están relacionadas con aumentos de sueldo. Otro estudio incluso descubrió que la discriminación por rasgos físicos es más frecuente que la discriminación racial cuando se trata de devoluciones de llamadas para entrevistas de trabajo.

Los datos indican que las personas atractivas no solo tienen más probabilidades de casarse, sino también de tener varios hijos. Al parecer, el atractivo también es un factor más importante en nuestras decisiones de pareja que rasgos como la personalidad, la inteligencia y la educación, y las personas menos atractivas tienen más probabilidades de ser vírgenes durante la edad adulta que las más atractivas. A pesar del estereotipo de que el atractivo físico es más importante en las mujeres que en los hombres a la hora de ser seleccionados sexualmente, algunas investigaciones sugieren que las mujeres prefieren a los hombres más atractivos tanto para las relaciones a corto como a largo plazo.

Una hipótesis es que esta discriminación está relacionada con el poder de las primeras impresiones, que pueden afectar a la forma en que percibimos y tratamos a los demás. Puede costar mucho cambiar nuestras actitudes después de que se haya formado la impresión inicial. De hecho, un estudio descubrió que los candidatos que daban una mejor primera impresión recibían más ofertas de prácticas y una mayor puntuación en las entrevistas. Según investigadores de la Columbia Británica, la belleza puede causar una primera impresión más poderosa que otros factores. Pidieron a 75 hombres y mujeres que mantuvieran breves conversaciones con personas que no conocían y que luego calificaran su atractivo y su personalidad. Las personas más atractivas fueron percibidas como con mejores características de personalidad.

La belleza es una industria multimillonaria por una buena razón. Mucha gente hace todo lo posible para tener un buen aspecto: desde pasar cientos de horas en el gimnasio hasta someterse a la cirugía plástica. Sin embargo, a pesar de lo que nos dicen, no todo el mundo es bello y no solo cuenta la belleza interior. El “lookism” es una de las causas más frecuentes, aunque no reconocidas, de la desigualdad social. La buena apariencia — como la inteligencia y la capacidad física — viene determinada en gran medida por la genética, así que, por supuesto, nadie debería ser castigado por ser atractivo. Sin embargo, pretender que la apariencia no importa no nos ayudará a abordar las injusticias que rodean el privilegio de la belleza.

Maria Kouloglou

Maria Kouloglou es una estudiante de sociología interesada en cuestiones de género. Puedes seguirla en Twitter @MairGr

Fuente: Areo

Traducciones sobre los asuntos de los hombres, la izquierda liberal, las políticas de identidad y la moral. #i2 @Carnaina

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