El camino al infierno está empedrado con cáscaras de huevo

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No todas los caminos al Hades están empedrados de “buenas intenciones”.

A finales de 2018, Kelsey Baker encontró el valor para hacer algo que nunca pensó que fuera posible: escapar de su relación de maltrato emocional. Después, la estudiante universitaria de tiempo completo y madre soltera hizo algo igualmente valiente. Compartió su historia con el mundo.

“Tal vez no te golpea, pero te hace disculparte por haberte alterado después de algo que hizo para lastimarte.

Tal vez no te golpea, pero tienes que caminar sobre cáscaras de huevo todos los días para asegurarte de que está lo suficientemente satisfecho para permanecer calmado y feliz.

Tal vez no te golpea, pero te roba la sensación de comodidad y seguridad dejándote paranoica y “loca’”.

Todos vosotros… esto es muy serio”.

Kelsey continúa describiendo la montaña rusa emocional que creó su maltratador, así como la vergüenza, la confusión y el dolor que se derivaron de estar en una relación tan tóxica. Breve pero poderosa, concluyó su historia con un mensaje para todos los que compartieron su experiencia:

“Tal vez lo hiciste todo bien, pero él todavía quiere hacerse la víctima para no tener que hacer un esfuerzo para corregir sus errores.

Esto no está bien. Y tú no tienes la culpa.

No te disculpes por sus errores. No dejes que te destroce para construirse a sí mismo más alto. Eres digno de amor, felicidad y respeto.

Por favor, no esperes a que cambie, ya que descuidadamente desgarra tu alma y todo lo que eres tú. Por favor, no te digas a ti mismo que está bien ni te permitas acostumbrarte a ello.

Él está roto. No dejes que te rompa”.

Kelsey no estaba sola. Al momento de escribir este artículo, el post de Kelsey ha sido compartido más de 134.000 veces, y generó más de 17.000 comentarios de gratitud, apoyo, empatía y aliento.

Hay algo galvanizador en la indignación moral genuina, como la exposición del maltrato. Pocas personas podrían enfrentarse a la historia de Kelsey y no experimentar una potente mezcla de rabia y tristeza. Queremos que Kelsey sea libre, y queremos que su maltratador sea castigado. En la práctica, cualquier otra respuesta desafía la definición misma de decencia humana. En el caso de Kelsey, el maltrato es obvio. Leemos su historia, y todos podemos percibir inmediatamente que algo horrible está ocurriendo. Cuando leemos “Esto no está bien”, todos estamos de acuerdo con su evaluación. Como ella, concluimos que ninguna persona sana actúa de la manera en que lo hizo su maltratador, y que no existe una relación sana en un ambiente tan inestable y corrosivo. También nos decimos a nosotros mismos que identificaríamos tal comportamiento si lo viéramos, y que no solo nos protegeríamos a nosotros mismos, sino también a nuestros amigos y seres queridos. Pero toda esta certeza moral falla, hacemos la vista gorda todos los días.

Maltratadores: Objetivos y estrategias

¿Qué pasaría si te dijera que el maltrato emocional no solo está muy extendido, sino que se ha convertido en algo tan omnipresente, que prácticamente todo el mundo en los Estados Unidos lo experimenta actualmente de una forma u otra? Algunos de nosotros somos víctimas, y algunos de nosotros somos perpetradores. Muchos se han convertido, sin saberlo, en ambas cosas. Para apoyar una afirmación tan descabellada, veamos primero el perfil de un maltratador.

En primer lugar, los maltratadores están totalmente preocupados por el poder. Como tal, los maltratadores suelen poseer una serie de rasgos de carácter que alimentan esta obsesión, entre ellos:

-inseguridad

-hipersensibilidad

-la necesidad de estar siempre “en lo cierto” o sentirse “con el control”.

-expectativas poco realistas

-celos

-otras patologías, como los trastornos mentales no diagnosticados

Los maltratadores pueden tener un historial de malos tratos, o simplemente tienen patrones de comportamiento inadaptado y distorsiones cognitivas profundamente arraigadas. Cualesquiera que sean las emociones o percepciones que alimentan el maltrato, el comportamiento manifiesto casi siempre apunta al mismo objetivo: poder y control. En la búsqueda de este objetivo (que puede que nunca se manifieste como una realización consciente), los maltratadores emplean una serie de estrategias en la búsqueda de poder sobre sus relaciones. Estas estrategias de control pueden clasificarse a grandes rasgos como métodos que “desacreditan, aíslan y silencian” a sus víctimas. A continuación se presentan algunos ejemplos de las estrategias que emplean los maltratadores, aunque no son lineales ni exhaustivas en su manifestación. Los maltratadores pueden comenzar su búsqueda del control con cualquiera o todas estas tácticas, a menudo con una superposición significativa.

Críticas constantes

Aquellos que no pueden hacer nada tienden a permanecer en silencio

Los maltratadores avergonzarán, insultarán, criticarán y cuestionarán todo sobre la víctima, su vida y sus elecciones. Ningún esfuerzo de la víctima servirá para aplacar al maltratador. Como dijo Kelsey en su post de Facebook: “Tal vez lo hiciste todo bien, pero él todavía quiere hacerse la víctima para no tener que hacer un esfuerzo para corregir sus errores”. Los intentos de comprometerse con estas críticas como constructivas y de buena fe solo sirven para alimentar el poder del maltratador. La víctima ha comprado ahora la legitimidad de las reclamaciones del maltratador.

Aislamiento

Los que están aislados de las perspectivas externas se ven atrapados en el maltrato

Ordenar y cuestionar la lealtad de la víctima es una gran parte del éxito del maltratador en las relaciones a largo plazo. A medida que la víctima se enfrenta a una corriente constante de ataques y críticas personales, el maltratador utiliza las acusaciones de infidelidad para impedir que la víctima busque información o aportaciones externas. Todas las relaciones se ponen en tela de juicio y se utilizan para acusar a la víctima de deslealtad. Para refutar estas acusaciones, las víctimas se aíslan cada vez más. En última instancia, esto deja solo al maltratador como la principal fuente de información de la víctima en su vida y, lo que es más importante, su percepción de la realidad.

Distorsionar la realidad

Los que están en un constante estado de confusión tienen una perspectiva distorsionada de la realidad

Los maltratadores suelen ser capaces de reforzar y mantener el control convirtiéndose en el mismo lente con el que las víctimas entienden la realidad. Los maltratadores hacen esto estratégicamente haciéndole luz de gas a la víctima, causando que duden perpetuamente de su comprensión de la realidad. Hacer luz de gas suele comenzar de manera sutil, con expresiones de incredulidad o confusión sobre las elecciones o perspectivas de la víctima. Asumiendo la sinceridad del maltratador, la víctima trata de explicar la situación o perspectiva, solo para encontrarse con posturas defensivas y acusaciones de exceso de sensibilidad. Esto es fundamentalmente desestabilizador para la víctima, pues hace que sospeche cada vez más de su propia capacidad de discernir entre lo correcto y lo incorrecto, amigo o enemigo, y entre lo verdadero y lo falso.

Víctimas: Experiencias y perspectivas

Ahora veamos el perfil de una víctima de maltrato emocional. Por muchas razones (incluyendo algunas mencionadas con anterioridad), las víctimas pueden no ser conscientes de que están en una relación de maltrato. Sin embargo, una vez que la víctima ha identificado que se encuentra en una relación de maltrato, todavía puede ser extremadamente difícil para ella abandonarla. De hecho, las víctimas de relaciones con malos tratos físicos soportan un promedio de siete ataques antes de abandonar la relación. Dado que el maltrato emocional tiene tan pocos indicadores claros de maltrato (es decir, “me pegan”), puede ser aún más difícil escapar de estas relaciones, especialmente si se percibe una amenaza de violencia que nunca se manifiesta realmente. A continuación se presenta una lista de verificación (de nuevo, no lineal y no exhaustiva) de los indicadores de que podría estar en una relación de malos tratos:

-Te sientes como si fueras incapaz de hacer nada bien. Cualquier esfuerzo que hagas para mejorar es recibido con escepticismo, crítica, y un sentido general de que “nunca será lo suficientemente bueno”. Cuando los errores o deficiencias son perdonados, a menudo se utilizan para alimentar las críticas y acusaciones en interacciones posteriores, o se usan para crear una ventaja con la culpa o la vergüenza.

-No te sientes cómodo expresando desacuerdos o diferencias de opinión, aunque estés seguro de que tienes razón. En situaciones en las que no sabes exactamente cómo se siente el maltratador acerca de algo, sientes ansiedad por la posibilidad de tener la “respuesta equivocada”. Como dijo Kelsey, “Tal vez no te golpee, pero tienes que caminar sobre cáscaras de huevo todos los días para asegurarte de que esté lo suficientemente satisfecho como para permanecer calmado y feliz”. La sensación de “caminar sobre cáscaras de huevo” hace que “cedas para llevarte bien”. Cuando expresas tu desacuerdo (o incluso haces preguntas sencillas) el maltratador te acusa de ser “demasiado sensible”, expresa su dolor o se enfada. Estas respuestas le inculcan un sentimiento de culpa y de duda aún mayor, haciendo que el desacuerdo sea más difícil en el futuro.

-Te sientes emocional, moral o intelectualmente inferior en la relación. A diferencia de sentirse solo incómodo, has perdido toda la confianza en expresar tus pensamientos, sentimientos o perspectivas. Tienes la sensación de que no estás (y no estarás) “a la altura” de los estándares que se te han dado. Tienes una sensación de fracaso, remordimiento y confusión por tu incapacidad de cumplir lo que termina siendo un conjunto de normas siempre cambiantes. No sientes que estás en “igualdad de condiciones” en la relación, sino más bien a merced del maltratador.

-Pones excusas a su mal comportamiento. Estas excusas pueden estar basadas en la culpa y la vergüenza, o en un genuino engaño sobre la “rectitud” de las acciones del maltratador. De cualquier manera, justificas las acciones del maltratador cuando son hirientes contigo u otros. Te descubres repitiéndote sus razones a ti mismo o a otros cuando tratas de explicar acciones que de otra manera condenarías. Te resulta más fácil aceptar la culpa o justificar el maltrato, en lugar de confrontar al maltratador sobre su comportamiento. También puedeS simplemente mentir o minimizar el mal comportamiento, eliminando así la necesidad de excusarlo.

Una breve nota sobre las víctimas y el “poder de permanencia” del maltrato. Las víctimas permanecen en relaciones con malos tratos por un sinnúmero de razones. Si dejar a los maltratadores fuera una tarea que se pudiera ejecutar simplemente, no habría tantos recursos dedicados a ayudar a las víctimas a escapar. Entonces, ¿por qué las víctimas permanecen en relaciones de malos tratos? La razón principal es la dependencia. La disminución de su autoestima, unida a un mayor aislamiento, hace que las víctimas dependan gradualmente del maltratador para obtener validación, un sentido de sí mismas, seguridad y orientación dentro de una comprensión cada vez más débil de la realidad. Recuerda, las tácticas de los maltratadores pueden variar, pero los objetivos son siempre los mismos: poder y control. Una vez que los maltratadores han obtenido poder y control sobre una víctima, por definición se hace difícil para la víctima recuperar el suficiente “control” sobre sí misma como para abandonar la relación. Si a los ejemplos mencionados se suman otros factores como la amenaza de violencia, la posible pérdida de recursos económicos o la presencia de niños, puede resultar casi imposible para muchas personas escapar del maltrato, y eso cuando solo hay un maltratador. ¿Qué sucede cuando hay más de uno?

Atmósferas de maltrato

Siempre que los seres humanos se agrupan, inevitablemente desarrollan una cultura dentro de esa organización. No importa lo pequeño que sea el grupo, o lo informal que sea el paraguas bajo el cual se pongan, desarrollan hábitos de organización y culturas. Los militares te dirán que la cultura organizativa de su pelotón es probablemente muy diferente de la cultura organizativa de un grupo local de entusiastas de la jardinería.

En un contexto más formal, un libro de texto de gestión explica ampliamente el desarrollo de las culturas organizativas como tales:

“Las culturas organizativas son creadas por una variedad de factores, incluyendo los valores y preferencias de los fundadores, las demandas de la industria y los primeros valores, objetivos y suposiciones. La cultura se mantiene a través de la atracción-selección-triaje, la incorporación de nuevos empleados, el liderazgo y los sistemas de recompensa de la organización. Los signos de la cultura de una empresa incluyen la declaración de la misión de la organización, las historias, la disposición física, las reglas y políticas y los rituales”.

En su libro El poder de los hábitos, Charles Duhigg explica cómo las organizaciones pueden desarrollar de manera inconsciente hábitos y rutinas, algunos de los cuales pueden terminar siendo extraordinariamente dañinos. Los ejemplos de Duhigg describen principalmente el hábito de la acción, más que la actitud, aunque el ejemplo del Hospital de Rhode Island y el King’s Cross Fire ejemplifica claramente el desarrollo de ambos, y cómo las actitudes culturales de una organización terminan alimentando sus hábitos.

El libro de Duhigg, así como los recursos sobre el cambio de la cultura organizativa indican que la génesis de la mayoría de las culturas organizativas son los líderes de esas organizaciones. Los gerentes que están directamente bajo el jefe emulan al jefe, los que están bajo los gerentes emulan a los gerentes, y así sucesivamente. Pero una dirección de arriba hacia abajo de la cultura organizacional no siempre es la forma en que estas cosas se manifiestan. Como el fundador y director general de Firespring, Jay Wilkinson, ha dicho:

“Si no construyes intencionadamente una cultura por diseño, se establecerá una por defecto basada en quién es el más ruidoso”.

Con independencia de cómo se establezca la cultura, una vez que está en su lugar, la selección natural elimina a los que no encajan, aislando la cultura organizativa en una verdadera cámara de eco.

Por ejemplo, consideremos el tóxico ambiente de trabajo que la exescritora del The New York Times Bari Weiss describió en su mordaz carta de renuncia:

“…un nuevo consenso ha surgido en la prensa, pero quizás especialmente en este periódico: que la verdad no es un proceso de descubrimiento colectivo, sino una ortodoxia ya conocida por unos pocos iluminados cuyo trabajo es informar a todos los demás […] Mis propias incursiones en Wrongthink me han convertido en el tema de constante acoso por parte de colegas que no están de acuerdo con mis puntos de vista. Me han llamado nazi y racista; he aprendido a ignorar los comentarios sobre cómo estoy “escribiendo sobre los judíos otra vez”. Varios colegas percibidos como amistosos conmigo fueron acosados por sus compañeros de trabajo”.

Weiss describe su situación laboral diaria con este condenado reconocimiento de lo obvio:

“Presentarse a trabajar como centrista en un periódico estadounidense no debería requerir valentía”.

Y sin embargo, requería valentía. ¿Por qué? Bueno, ¿cuándo se necesita ser valiente? Cuando te sientes amenazado, es cuando. En el caso de Bari, estas amenazas se manifestaron socialmente, con la insinuación violenta ocasional en sus canales de trabajo. La cultura organizacional que Weiss describió en el The New York Times fue creada aparentemente por una amalgama de las voces más ruidosas (ella le da crédito a Twitter Progressive), y unos pocos líderes de facto (mi suposición es que la zarina del Proyecto 1619, Nikole Hannah-Jones, aunque Weiss es lo suficientemente inteligente como para no mencionar a nadie específicamente).

Hablando en términos prácticos, ¿cómo impactó este ambiente a los que estaban dentro de él? Una vez más, Weiss pinta un cuadro claro, pero sombrío:

“Una parte de mí desea poder decir que mi experiencia fue única. Pero la verdad es que la curiosidad intelectual, por no hablar de la toma de riesgos, es ahora una responsabilidad en The Times […] Y así la autocensura se ha convertido en la norma. Las reglas que permanecen en The Times se aplican con extrema selectividad. Si la ideología de una persona está de acuerdo con la nueva ortodoxia, ella y su trabajo permanecen sin ser escrutados. Todos los demás viven con el temor de la cúpula digital. El veneno en línea es excusado siempre y cuando sea dirigido a los objetivos adecuados”.

Autocensura. Miedo a cruzar la línea. Intimidación. Avergonzarte por tener ideas no aprobadas o heterodoxas. ¿Te suena familiar? “Tal vez no te golpea, pero tienes que caminar sobre cáscaras de huevo todos los días para asegurarte de que está lo suficientemente satisfecho para permanecer calmado y feliz”.

La historia de cómo Kelsey escapó de una relación de maltrato emocional no debería tener un paralelismo tan sorprendente con la carta de renuncia de una autora consumada, pero lo tiene. Además, muy pocos de nosotros somos incapaces de relacionarnos con la experiencia de Bari. Como uno de muchos ejemplos, una encuesta del Instituto Cato de julio de 2020 encontró que casi dos tercios de los estadounidenses tienen miedo de expresar sus opiniones políticas por temor a ofender a alguien. Tomando prestado de la fantástica pieza de Andrew Sullivan de 2018: “Ahora todos trabajamos en el The New York Times”.

Hay mucho, mucho más que se puede decir sobre este tema, y he abierto muchas puertas que aún no han sido cerradas. Sin embargo, este parece un buen lugar para dejarlo por ahora. Terminaré con esto: se ha dicho que el camino al infierno está empedrado con buenas intenciones. Creo que en muchos casos, esto es cierto. Con nuestra actual situación social, me gustaría ofrecer una imagen diferente. Aquellos que viven con el constante temor de decir algo equivocado, expresando dudas en la dirección no aprobada, o que se encuentran con cualquiera de las últimas formas de pensamiento erróneo, su camino se ve diferente. Para los individuos cansados que se ven obligados por un espíritu de la época que no pidieron, bajo una vaga (pero muy real) rúbrica de presiones para obedecer las reglas siempre cambiantes que nunca aceptaron, para esas almas exhaustas y temerosas, el camino que recorren está empedrado con cáscaras de huevo.

-T

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Return to Reason

Return to Reason es un pódcast (algo regular) sobre temas culturales y políticos contemporáneos. Alimentado por un optimismo cínico.

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Traducciones sobre los asuntos de los hombres, la izquierda liberal, las políticas de identidad y la moral. #i2 @Carnaina

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