Disney apesta, pero nosotros también somos hipócritas

por Nikita Coulombe

Hablando con mujeres durante años he notado una tendencia interesante: todas hemos sentido en algún momento que había un “muro” a nuestro alrededor que alguien más tenía que escalar para ganarse nuestra lealtad y afecto. ¿Por qué? ¿Por qué muchas de nosotras esperamos “nuestro turno”, para que alguien venga hacia nosotras y nos conquiste? No cabe duda de que tiene algo más que ver con los cuentos clásicos de Rapunzel y La bella durmiente que todos hemos escuchado de niñas que con la simple coincidencia.

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La bella durmiente Images © Walt Disney Pictures

Entre los hombres que han compartido sus historias conmigo, he observado el deseo de ser un héroe en forma de proveedor y protector. Cuando se quedan cortos, su entorno no ofrece oportunidades para cumplir este papel, o la misión parece inútil, se retiran a sus cuevas.

Para evitar sentirse vulnerables, las mujeres levantan muros invisibles mientras que los hombres se vuelven invisibles.

De nuevo, estas tendencias probablemente tengan más que ver con los temas y desarrollos recurrentes de películas, programas de televisión y revistas que consumimos del preescolar a la edad adulta que con la casualidad.

Durante décadas, los superhéroes y los ninjas han sido los temas dominantes en los medios de comunicación para niños, mientras que las princesas y las habilidades mágicas han sido los temas dominantes en los medios de comunicación para niñas.

Uno de los problemas con los programas de televisión y películas para niñas que a menudo se centran en los privilegios que vienen con coronas de princesa (La Princesa Sofía), usando sus habilidades mágicas (Wishenpoof) y adquiriendo las últimas modas (Barbie Life in the Dreamhouse), es que no enseñan absolutamente nada a las niñas sobre la importancia de desarrollar una habilidad, servir a un bien mayor, el esfuerzo o las compensaciones que vienen con la búsqueda del éxito. Enseñan a las niñas a tener derecho, en lugar de encontrar un propósito.

De hecho, una de las razones por las que casi todos los principales personajes femeninos de las demostraciones populares de las niñas tienen poderes o habilidades mágicas que las hacen especiales puede ser la de evitar confrontarse con cualquier incómoda posibilidad que podría acompañar a los logros arduamente ganados, como la pérdida de la feminidad, lesiones o muerte, o tener que comprometerse y cooperar con otros.

A medida que los medios de comunicación de las niñas pasan de la calificación G [infantil, T.] a la PG-13 [juvenil, T.], las habilidades mágicas parecen transitar hacia “El Chichi Mágico”, un término acuñado por los escritores Sarah Wendell y Candy Tan para describir el irresistible atractivo sexual de una heroína. (En su libro, Beyond Heaving Bosoms, analizan las tramas de las novelas románticas).

Con el Chichi Mágico el sexo y la belleza proporcionan un amortiguador entre la heroína y las duras realidades del mundo mientras que le permite parecer independiente y valiente. Un varón obediente matará a los dragones ―reales y metafóricos― mientras que ella tiene todo el mérito por haberle dicho que lo hiciese. Por ejemplo, Princesa Ana es vista como una heroína en Frozen, no como Kristoff, apesar de que ella no habría llegado a ninguna parte sin él o sin su trineo. O en Juego de tronos reconocemos a Daenerys Targaryen como la conquistadora montada en un dragón mientras envía a miles de hombres a la muerte.

Si la heroína despide o incluso perjudica al protagonista masculino, la encontrará aún más seductora (Ella Enchanted, Enredados, El príncipe y yo, La Reina Blanca). El Príncipe Char incluso le dice a Ella que él encuentra su “obvio desdén hacia mí tan estimulante”, mientras que la Princesa Rapunzel golpea a Flynn repetidamente en la cabeza con una cacerola, Paige rocía con cerveza en la cara al Príncipe Edvard, y Lady Elizabeth amenaza con cortarle la garganta si Kind Edward intenta tener relaciones sexuales con ella antes de casarse.

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“Tu obvio desdén hacia mí tan estimulante … ¿te quieres casar conmigo?” Images © Miramax

El Chichi Mágico de una heroína puede llegar a ser tan poderoso que ni siquiera tenga que fingir ser independiente y valiente, ya que la trama se centra en los personajes masculinos que compiten para protegerla (Crepúsculo).

La competencia masculina sube y baja dependiendo de la cantidad de Chichi Mágico que tiene la protagonista femenina. Cuanta más tenga, como Bella en Crepúsculo, más competentes pueden ser los hombres a su alrededor, porque su atractivo sexual es más poderoso que cualquier arma sobrenatural o las habilidades que puedan tener.

Sin embargo, cuanto menos Chichi Mágico tenga, menos competentes serán los hombres a su alrededor para aumentar el significado de sus habilidades, como en la Princesa Mérida en Brave.

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Hombres competentes en Crepúsculo frente a Hombres incompetentes en Brave Images © Summit Entertainment and Walt Disney Pictures

¿Has notado alguna vez que, en películas y espectáculos, cuando una mujer está fuera del alcance del hombre pero al final terminan juntos, la película es una comedia? ¿Pero que cuando él está fuera de su alcance, la película es un drama? Esto se debe a que siempre se espera que el hombre tome la iniciativa. Cuando el chico va hacia la chica la chica por encima de sus posibilidades, ella “accidentalmente” de algún modo se queda con él (como quedarse embarazada después de un rollo de una noche, como en Lío embarazoso). Siempre es un esfuerzo colosal para él cortejarla o conseguir que se quede con él. Y probablemente tiene que hacer el ridículo, lo que demuestra que él la pondrá a ella en primer lugar sin importar por qué (Especialista en ligues). Pero cuando el chico termina con la chica por debajo de sus posibilidades algo dramático tiene que suceder, como el amor a primera vista, ser despojado por su familia para demostrar su amor a ella, o que ella le ayude a superar su demonios o una ex-esposa loca (Jane Eyre). En el drama él también tiene que ponerla en primer lugar y la película entera va de cómo él trata de averiguar cómo hacerlo. Cuando ella considera que él la ha puesto en primer lugar antes que nada, entonces tiene que optar por elegir si es o no digno de su atención y afecto.

El mensaje para las niñas y las jóvenes es que hacerse la interesante es gratificante, y que ser hermosa da acceso a más privilegios, requiriendo menos responsabilidades y sacrificios que poner empeño en ser exitosas por esfuerzos y méritos própios. La elección de pareja también es mejor.

Esto podría ser la razón por la cual, en un viaje reciente a Disneylandia, sólo vi a ocho chicas haciendo cola para conocer a la Princesa Mérida, dos de las cuales estaban sosteniendo muñecas de la Princesa Rapunzel, pero solo media hora más tarde, cientos de chicas eran un clamor por entrar al Teatro Real justo al lado para ver la puesta en escena de Frozen.

También podría ser la razón por la que el número de chicas que probaron el tiro con arco después del estreno de la popular trilogía Los juegos del hambre no llegaba al nivel del número de niñas que se disfrazaron de Princesa Ana o Princesa Elsa de Frozen para Halloween o compraron Anna o Elsa. [1] Curiosamente, los productos en los que aparece Elsa, la más mágica y glamurosa de las dos hermanas, han superado al merchandise de Ana a un ritmo de dos a uno entre algunos minoristas.

Katniss Everdeen, la capaz heroína de los Los juegos del hambre, bien podría haber sido una otra princesa si no hubiera estado atrapada en una situación terrible que la obligó a aprender a cazar con un arco y una flecha para sobrevivir.

En su libro La paradoja sexual, la psicóloga Susan Pinker determinó que las mujeres optan por oportunidades y carreras con más recompensas intrínsecas y sociales a menos que se enfrenten dificultades o presiones financieras similares a las de los hombres.

Por ejemplo, Rusia, Tailandia y Filipinas tienen un mayor porcentaje de mujeres científicas que Estados Unidos, [2] y los Estados Unidos ocupan el lugar 90 entre 197 países en términos de representantes femeninos en el Parlamento o su equivalente -lo que es más bajo que países como Sudán donde la Ley Sharia está en vigor y China, donde el término sheng nu ―”mujeres sobrantes”― se utiliza para instar a las mujeres profesionales a contraer matrimonio.

Y más del doble de mujeres jóvenes en los Estados Unidos se sienten abrumadas por su carga de trabajo en la universidad que sus homólogos masculinos, a pesar de perseguir la mayoría de las artes liberales menos intensas y menos pagadas y los grados de ciencia blanda (ver aquí y aquí).

Quizás estas mujeres jóvenes estarían menos abrumadas y se verían siendo competentes como en un proceso que pueden trabajar si hubieran estado expuestas cuando crecían a ejemplos más realistas de mujeres superando desafíos. O tendrían menos ansiedad si practicasen tomar la iniciativa y negociar, o buscar más responsabilidad, ya que no se dan mejores empleos y salarios más altos a las que se hacen la interesante.

Los niños, por otro lado, se visten como Spider-Man y Teenage Mutant Ninja Turtles para Halloween. En lugar de coronas de princesa, vestidos y carteras (“dame”) ponen máscaras, capas y armas plásticas (“respétame”, “témeme”). Sus identidades están ocultas porque los héroes, a diferencia de las princesas, deben tener cierto anonimato. Los héroes nunca llegan a estar plenamente integrados dentro de sí mismos. Y así es en la vida, los hombres no llegan a llevar mérito por las cosas buenas que hacen, porque la sociedad necesita poder explotar su disponibilidad. Por ejemplo, los hombres trabajan en la mayoría de trabajos peligrosos y sufren la inmensa mayoría de las muertes en el lugar de trabajo.

A medida que los medios de comunicación de los niños pasan de G a PG-13, los personajes masculinos viven vidas dobles (Peter Parker / Spider-Man, Clark Kent / Superman, Bruce Wayne / Batman, James Bond). Incluso las Tortugas Ninja viven bajo tierra mientras completan las misiones heroicas arriba.

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Las cosas buenas que hacen los hombres son anónimas, por lo que no llegan a estar en la “lista de buenas personas” y por lo tanto permanecen desechables

Y la vida de un héroe no tiene sentido hasta que se enamora de una mujer hermosa a la que provee y protege. Si no está a la búsqueda del amor, está a la altura. El giro moderno es que el héroe es un machista cuando protege su interés amoroso, pero ella muere si no la protege. De cualquier manera no puede ganar.

Como sociedad, creemos que las mujeres son mejores que los hombres. Al crecer, los niños a menudo oyen que las mujeres son más cariñosas y generosas mientras que los hombres son más competitivos y jerárquicos, mirando más al poder que al amor. Pero ¿qué podría ser más generoso que arriesgar la propia vida por otra persona?

La respuesta gira en torno a minimizar los sacrificios hechos por los hombres estableciendo ese tipo de acciones como la norma. Esperamos que los hombres se sacrifiquen y sirvan a un bien mayor, porque de nuevo, la sociedad no funcionaría muy bien si no fuera capaz de explotar la capacidad de disposición de los hombres.

Como señaló el psicólogo social Roy Baumeister, la sociedad se beneficia al enfrentar a los hombres unos contra otros para competir por “respeto y otras recompensas que terminan distribuidas de manera muy desigual”.

El autor de The Myth of Male Power, Warren Farrell, se refiere a los hombres más invisibles y desechables como operando dentro de un “sótano de cristal”, en contraposición con el “techo de cristal”, que describe a los hombres que llegaron a lo más alto de la jerarquía profesional y social.

El enmascaramiento del sacrificio masculino se hace aceptable para los niños a través de sus historias favoritas. Por ejemplo, en la serie de Harry Potter, a pesar de que James y Lily (los padres de Harry) dieron sus vidas para salvar la suya, solo su madre recibe el mérito.

Cuando Harry es un niño, el malvado mago Voldemort desciende en el escondite de la familia debido a una profecía de que Harry crecerá para destruirlo. James le grita a Lily que tome a Harry y huya, así él puede mantener a Voldemort fuera. Se muere protegiéndolos, y luego Lily muere protegiendo a Harry, pero debido a su amor, la maldición asesina de Voldemort se resiste y le daña irreparablemente, y todo lo que Harry tiene es la famosa cicatriz en su frente.

El mensaje principal es que el amor es más fuerte que el odio. El mensaje secundario es que el amor de una madre es más poderoso que el de un padre, y la muerte de una madre más profunda.

Nadie habla del mensaje secundario porque está demasiado arraigado. Más tarde, en la vida real, la aceptación de la desechabilidad masculina está en los 400 000 dólares que recibe la familia de un soldado si muere mientras sirve a su país — no importa lo horrible o violenta que pueda ser su muerte — frente a los millones de dólares que algunas mujeres han recibido en compensación por acoso sexual.

Imagínense lo inaceptable que sería en nuestra sociedad que la situación se invirtiera.

Los expertos discuten intensamente hasta qué punto los medios afectan a los niños. A medida que la tecnología y la animación se hacen más reales, la línea entre la realidad y la realidad virtual se ha hecho más borrosa.

Por ejemplo, en un experimento en el Laboratorio Virtual de Interacción Humana de la Universidad de Stanford, los niños fueron “nadando” con ballenas de realidad virtual de manera realista y una semana después creyeron que habían nadado con ballenas reales.

En otros casos, los muchachos y los hombres jóvenes han tratado de representar con violencia escenas que imitan películas como Oldboy o videojuegos como Doom o Grand Theft Auto, [3] mostrando un profundo desprecio por la vida humana y sin conexión emocional con las consecuencias trágicas de sus acciones.

Ciertamente, esos chicos estaban perturbados y tenían tendencias narcisistas, ya que la gran mayoría de los niños jugaban videojuegos, pero la gran mayoría de los chicos no cometen crímenes. Pero debemos preguntarnos si sus condiciones fueron exasperadas por su exposición a, o la retirada de, medios violentos.

En 2015, la Asociación Americana de Psicología confirmó que el violento juego de videojuegos puede conducir a una mayor agresión y desensibilización emocional. Después de recibir las consolas de juegos, los niños también tienen tasas más altas de interrupciones en las clases comunicadas por los profesores.

Por el contrario, el laboratorio de Stanford encontró que dar a las personas superpoderes y una misión pro-social en un espacio virtual se tradujo en un incremento del altruismo en la vida real. Por lo tanto, el contenido de cualquier medio que se consume parece tener la capacidad de influir de formas positivas y negativas.

El niño promedio pasa actualmente 35 horas viendo la televisión cada semana — casi la misma cantidad que un trabajo a tiempo completo — y esto ni siquiera incluye tiempo en una computadora o una consola de juegos. Contraste eso con las 21 horas por semana que pasan con sus padres. Están aprendiendo lecciones sobre cómo se valoran de ambas fuentes.

Los muchachos y los hombres jóvenes están indiscutiblemente más influenciados por el contenido de los medios que las muchachas porque tienen menos modelos de la vida real del mismo sexo. Un tercio de los muchachos están creciendo sin padres, e incluso los niños cuyos padres están alrededor pasan de entornos familiares dominados por mujeres donde la mayoría de las madres llevan la voz cantante a los entornos escolares predominantemente femeninos, donde la mayoría del profesorado son mujeres.

Los chicos también juegan más videojuegos que las chicas (ver aquí, aquí y aquí), muchas de las cuales requieren arriesgar su vida virtual para adquirir nuevos recursos o avanzar al siguiente nivel. Los videojuegos también son inmersivos, requiriendo la participación activa del usuario a diferencia de ver la televisión, que es pasiva.

Cada uno de los padres con los que he charlado tiene una relación amor-odio con las distracciones digitales de sus hijos. Televisores, tabletas, teléfonos inteligentes y videoconsolas pueden darles a los padres un merecido descanso, pero también restan a otras actividades, como las tareas domésticas y socializar en la vida real. Los padres también se preocupan de que sus hijos se conviertan en “zombies”, incapaces de funcionar sin sus dispositivos y de perder interés por otras actividades.

Más allá de la discusión sobre el uso excesivo de la tecnología y los problemas que conlleva el consumo de medios sedentarios y socialmente aislados, necesitamos reflexionar en las ideas sobre el sentido de uno mismo y el propósito que estamos absorbiendo.

Cuando los padres respaldan la cultura de la princesa, están enseñando a sus hijas a tener derecho a las cosas sin tener que hacer nada para ganárselas. Las hijas están aprendiendo que el sexo y la belleza se pueden negociar para una vida cómoda. Ningún otro desarrollo personal o requisitos previos son necesarios.

Un ejemplo perfecto de cómo esto provoca estragos más adelante se puede ver en el documental No soy tu gurú, donde Tony Robbins le dice a una mujer insatisfecha con su vida amorosa que su padre “te enseñó que eras su princesa, ¿no es así?”. Ella asiente con la cabeza. “Su intención era buena, mira como se jodió”, dijo Tony. La mujer añade: “Él puso el listón tan alto, que ni siquiera sé si es posible [para cualquier otra persona] llegar a él”. “Así es”, dice Tony, “Él te enseñó que no tenías que hacer nada para ser amada. Deberías tener todas sus necesidades satisfechas. Es un hombre maravilloso con un gran corazón y te jodió, y te hizo creer que tenías derecho. Cuando no estás, estás confunsa [el amor] no llegó a tu manera [tan libre como en un adulto]. Lo hizo para que pudieras arrebatar el amor si no lo conseguías porque no tenías miedo de perderlo porque siempre te lo daba. Así, tu marido nunca tuvo una oportunidad”.

A través de los medios de comunicación las mujeres tampoco llegan a ver a un personaje femenino ser exitoso sin magia, sin el Chichi Mágico, o sin una red de seguridad financiera y física proporcionada en última instancia por un hombre. En otras palabras, las hijas aprenden que el sexo es una mercancía y la belleza su activo más importante. Es por eso que las niñas valoran sus virginidades en 10.000 veces lo que hacen los chicos [4] y por qué la revista Cosmopolitan tiene millones de suscripciones de mujeres jóvenes.

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Las revistas le cuentan a las chicas cómo “despertarse bonita” a y los chicos a “explorar su futuro” (ambas ediciones son de septiembre de 2016). En Why Men Are the Way They Are, Farrell habla acerca de cómo las revistas femeninas populares le dan “recetas a una mujer para que le valga la pena a un hombre mantener a su familia y a ella segura”, mientras que las revistas masculinas populares le dan “recetas de un hombre sobre cómo tener éxito para hacer que las mujeres estén más interesadas en tener relaciones sexuales con él”. Las publicaciones más populares exigen a sus lectores que “trabajen en el papel que deben desempeñar para atraer al otro sexo a cumplir su fantasía”.

Es importante que las niñas comprendan que el éxito a menudo requiere hacer concesiones y tomar riesgos reales y que los niños vean que el héroe puede ser la misma persona que el marido y el padre.

Si los muchachos y las muchachas deben llevarse bien y colaborar más adelante como parejas, estoy convencida que debemos ser presentados con los caracteres más bien redondeados de ambos sexos desde una edad temprana. No se equivoquen, no estoy sugiriendo un movimiento hacia la “igualdad”, estoy sugiriendo que representamos personajes femeninos y masculinos con un poco más de profundidad e intereses variados. Esto podría permitirnos aprender a valorar las contribuciones únicas de cada uno y trabajar juntos más productivamente en la vida real. Para que esto suceda, sin embargo, debemos ser más conscientes de lo que consumimos.

En la década de 1980, la artista cómica Allison Bechdel se acercó con el “Test de Bechdel” para resaltar la falta de desarrollo del carácter femenino en las películas. Para pasar la prueba, un programa o película tiene que incluir dos personajes femeninos, que hablan entre sí, acerca de algo que no sea un hombre.

Sorprendentemente, de más de 6.000 películas en la base de datos del Test de Bechdel, poco más de la mitad pasó por completo estos sencillos criterios. Los cines suecos incluso están considerando utilizar el Test de Bechdel para clasificar las películas con el fin de aumentar la conciencia de los espectadores sobre el sexismo. Pero solo el sexismo contra las mujeres.

Pensé en lo que podría ser un Test de Bechdel a la inversa, para ayudar al público y a los padres a navegar por los programas que ven los hijos reconociendo así mismo los estereotipos destructivos masculinos, y se me ocurrió el “Test de MacGyver” (nombrado después de la serie popular de la aventura de la televisión de los años 90). Una película o programa pasa el Test de MacGyver si cumple cualquiera de estos criterios:

  • La trama no requiere la ausencia de la madre para que el padre sea retratado como un padre competente.
  • Un hombre honesto y trabajador está en una posición de éxito o de liderazgo y / o no es un imbécil.
  • La protagonista muestra interés por el protagonista masculino antes de que sea el héroe.
  • El protagonista masculino resuelve los problemas de manera creativa y sólo utiliza la violencia como último recurso para lograr sus metas o misión.

Es difícil encontrar una película que pase tan solo uno de esos criterios y mucho menos todos ellos. Incluso en el maravilloso Buscando a Nemo, ¿crees que al padre de Nemo se le habría permitido ser un padre tan preocupado y cariñoso si la madre de Nemo siguiese viva?

Después de compartir esta prueba con un grupo de hombres, muchos sugirieron añadidos, como contar cuántos personajes masculinos muren para que un personaje femenino pueda vivir o hacer notar los casos en los que un personaje femenino daña físicamente o abusa verbalmente de un personaje masculino sin repercusiones.

Lo que queda claro cuando se aplica tanto el Test de Bechdel como el Test de MacGyver es que hay mucho margen para la mejora.

Los interrogantes para reflexionar son si estamos dispuestos a abandonar fantasías familiares y a veces tranquilizadoras, y si es posible crear personajes inspiradores y rentables fuera de estos estereotipos persistentes.

No hay duda de que estaríamos mejor y seríamos más felices si no tuviéramos tantos “muros invisibles” y si a los hombres se les reconociese el mérito por proporcionar y proteger al mismo tiempo que son valorados como seres humanos. Pero la industria del entretenimiento probablemente no va a jugarse miles de millones de dólares siempre que películas como Frozen y Spider-Man sigan funcionando tan bien en taquilla.

Tal como y están las cosas, títulos como Bertha: la amiga ‘simpática’ que es buena en matemáticas o Maridos heroicos muy probablemente no harán aparición próximamente. Probablemente veamos una mayor variación en los temas si valoramos a las mujeres más por sus habilidades y a los hombres más por otros de sus rasgos… pero personajes como Bertha no funcionan tan bien en taquilla porque en la vida real nadie le pregunta a Bertha o a los maridos heroicos si quieren tener sexo.

Citas:

[1] Nota: las inscripciones a tiro con arco femenino en Estados Unidos (incluídas todas las edades) en 2012 fueron de 5,8 millones, después del estreno de Los juegos del hambre como película; el número de mujeres disminuyó, sin embargo, a 4,75 millones entre 2012 y 2014; 1,8 millones de niñas vestidas para Ana o Elsa de Frozen para Halloween en 2014 (de 3,4 millones de vestirse como princesas); se estima que las ventas en merchandise de Ana y Elsa ascendieron a 1000 millones de dólares tan solo en 2014, frente a los 661 millones de dólares en ventas de equipos de tiro con arco en todos los datos demográficos ese mismo año.

[2] Nota: “Aproximadamente el 5 por ciento de las mujeres eligen física como carrera en Japón, Canadá o Alemania, por ejemplo, pero en Filipinas, Rusia y Tailandia el número de mujeres en física es relativamente alto, oscilando entre 30 y el 35 por ciento. De los veintiún países encuestados, los que tienen la mayor proporción de mujeres que obtienen grados físicos — Polonia y Turquía, con 36 y 37 por ciento, respectivamente — también tienen las tasas más altas de inmigración a otros países de la Unión Europea y ofrecen poco apoyo fiscal a las mujeres y a las familias. En su mayor parte, estos son países donde ambos sexos están bajo intensas presiones financieras”. Véase: Pinker, S. (2010). The Sexual Paradox: Extreme Men, Gifted Women and the Real Gender Gap. Toronto, ON: Random House Canada. 64–65, 71.

[3] Nota: estos son sólo algunos ejemplos: Polis: el video juego Grand Theft Auto ha inspirado crímenes adolescentes; Niño, de 8 años, jugó videojuego violento, mató a una mujer de 90 años de edad, pero NO será acusado: polis; Estudiante universitario roba un carro, secuestra a una mujer mientras que representaba a Grand Theft Auto; y GTA 5: Muchacho de 14 años mata al padre y al hermano “inspirado” por el carácter violento de Trevor.

[4] Nota: en una encuesta de 2012, cuando se le preguntó: “Suponga que usted es virgen, y ha decidido vender su virginidad. ¿Cuál sería, de modo realista, su precio de venta?”. Las mujeres valoraban su virginidad en un promedio de 10 millones de dólares, mientras que los hombres valoraban sus virginidades en un promedio de 1.000 dólares, lo que equivale a 10 000 veces el valor de los hombres. En términos porcentuales, sería una brecha de 900 000 por ciento. Ver: LBN, Levine Breaking News, 14 de febrero de 2012. LBN es el boletín en línea de Levine Communications Office en Beverly Hills, CA. Asimismo, cabe destacar la incidencia reciente de mujeres jóvenes que subastaron sus virginidades (algunas de las mujeres se retiraron de la subasta después de que las ofertas llegasen a estas cantidades): Brasil, Catarina Migliorini, 780 000 dólares; Italia, Raffella Fico, 1,24 millones de dólares; Perú, Graciela Yataco, 1,5 millones de dólares; EE.UU., Hanna Kern, 800 000 dólares; compárese con los hombres jóvenes que subastan sus virginidades: Rusia, Alex Stepanov, 2.600 dólares; Rumania, Sorin Salinievici, no pudo obtener su cantidad deseada de 2.250 dólares; Rumania, Seb Ciercies, no recibió compradores por su precio de 1.000 dólares.

En resumen: las mujeres son en gran medida valoradas por su fertilidad y belleza, los hombres son en gran medida valorados por sus habilidades; nuestras preferencias y opciones reflejan esto en los medios, pero es políticamente incorrecto admitirlo.

Nikita Coulombe es co-autora de Man Interrupted y cofundadora de Better Sex Ed. En Twitter: @NikitaCoulombe

Fuente: Medium

Written by

Traducciones sobre los asuntos de los hombres, la izquierda liberal, las políticas de identidad y la moral. #i2 @Carnaina

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