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Baden Baden, Alemania. Detención de judíos por las SS en la “Noche de los Cristales Rotos”.
Yad Vashem

¿Como pudieron hacer eso?

Algunas personas son despiadadas. Otras pierden el control. Sin embargo, la mayor parte de la violencia sigue siendo insondable. Una nueva teoría ilumina la oscuridad.

Tage Rai

Ha habido muchas culturas y períodos históricos en los que las personas no valoraban particularmente la felicidad, o donde buscaban activamente el sufrimiento porque lo veían como una limpieza moral.

En todas las prácticas, en todas las culturas y en todos los períodos históricos, cuando las personas apoyan la violencia y se involucran en ella, sus principales motivaciones son morales. Con “moral” quiero decir que las personas son violentas porque consideran que deben serlo; porque consideran que su violencia es obligatoria. Saben que están perjudicando plenamente a los seres humanos. Sin embargo, creen que deben hacerlo. La violencia no proviene de una psicopática falta de moralidad. Más bien al contrario: proviene del ejercicio de una consideración sobre los derechos y las obligaciones morales.

Si las personas peligrosas pueden ser motivadas por creencias morales genuinas, enfrentamos una dimensión preocupante de la moralidad.

Intentemos suponer lo contrario: imaginemos que las excusas morales son siempre una farsa para evitarle problemas al perpetrador. Lo primero que vemos es lo mal que lo hacen. Supongamos que el autor de un crimen brutal quiere evitar la cárcel. ¿Qué debería decir? Definitivamente no debería afirmar que lo que hizo estuvo bien o que la víctima se lo merecía. Eso sería estúpido. No, debería negar que sucedió, o decir que fue un accidente, o que no era la misma persona ese día. Los perpetradores dicen ese tipo de cosas continuamente, por supuesto, en los tribunales. Pero antes de que los abogados tengan la oportunidad de prepararlos, a menudo se los puede encontrar presumiendo de sus actos ante amigos y vecinos, en resumen, ante las personas que comparten su código moral.

Solo cuando la violencia en cualquier relación sea vista como una violación de toda relación, disminuirá.

Por último, si la violencia no es de hecho un error desde el punto de vista del perpetrador, las estrategias destinadas a ayudarlo a ejercer un mejor control sobre sí mismo no entenderían la cuestión. El convicto por robo a mano armada Daniel Genis describió recientemente el “entrenamiento para suprimir la agresión” (ART, por sus siglas en inglés), al que los reclusos de su prisión en Estados Unidos estaban obligados a asistir si eran convictos de un crimen violento:

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Traducciones sobre los asuntos de los hombres, la izquierda liberal, las políticas de identidad y la moral. #i2 @Carnaina

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