Cómo la Teoría de la Justicia Social Crítica elimina el corazón de la terapia

Val Thomas

A cualquier observador sagaz le parecerá que las disciplinas de counselling (asesoramiento) y psicoterapia se están acercando a una coyuntura crítica. Por el momento no está claro si las invasiones de la Teoría de la Justicia Social Crítica(TJSC) en las terapias de conversación se van a enfrentar a una resistencia lo suficientemente fuerte como para impedir una captación completa del campo. En mi artículo anterior (Thomas, 2020b), identifiqué los argumentos teóricos contra la integración de la TJSC en la práctica terapéutica contemporánea de las terapias de conversación. En este artículo, el último de la trilogía, me remito a una objeción aún más básica, que es que cualquier terapia de conversación que se declare informada por la TJSC ya no puede afirmar que tiene un espíritu curativo, sino que ha mutado en un tipo de práctica cultural totalmente diferente.

Sin embargo, no basta con quedarse en el nivel de la especulación abstracta: es necesario empezar a explicar cómo podría ser este movimiento en la práctica. Por lo tanto, comenzaré dando un ejemplo de cómo funcionaría un servicio de asesoramiento si se clava en el mástil de la interseccionalidad. A continuación reflexiono sobre la naturaleza de la curación y cómo el campo de la terapia puede fracturarse si este agente antiterapéutico empuja mucho más allá en las disciplinas de asesoramiento y psicoterapia. La pieza termina con algunas reflexiones acerca de cómo podría ser este campo fracturado y, a largo plazo, cómo se podría abrir un espacio para que surjan nuevos tipos de prácticas terapéuticas. En todo momento, estoy utilizando la estrategia retórica de personificar la TJSC para hacer sus operaciones/estrategias más concretas y, por lo tanto, espero que más transparentes.

En mi artículo anterior [hay traducción aquí] identifiqué la objeción teórica a la incorporación de la TJSC en el campo pluralista de las terapias de conversación. Esta objeción se basa en su hermenéutica de la opresión que socava el fundamento de la relación terapéutica (véase Thomas 2020b). Esto se planteó con la esperanza de que los teóricos clínicos y otros productores de conocimientos de diversas modalidades se comprometieran con el proyecto urgente de desarrollar defensas más fuertes para proteger la integridad de las terapias de conversación. No hay, por supuesto, ninguna garantía de que surja ese esfuerzo concertado tan esperado. Por lo tanto, ¿qué podría suceder si no se organizan campañas claras desde el interior del campo para evitar las intrusiones de esta ideología?

Una cosa que puede predecirse con absoluta certeza: no se impondrá restricciones territoriales a sí misma. Frente a su incompatibilidad teórica con el asesoramiento y la psicoterapia convencionales, ¿qué probabilidad hay de que levante las manos y acepte que ha sido sorprendido golpeando los derechos (en la jerga británica se dice que ha sido sorprendido con una prueba irrefutable de la infracción) y acepte limitarse a sí mismo? Creo que la respuesta a eso es obvia. Recuerden cómo opera la TJSC: entra en una arena particular y comienza a colonizarla a través de sus estrategias de problematización implacable, insertando nuevas narrativas, y silenciando agresivamente cualquier oposición (generalmente a través de la intimidación y la vergüenza pública). En las etapas finales, la TJSC se apodera del territorio e impone su propia agenda. Por lo tanto, es importante comenzar a pensar hacia dónde podría dirigirse todo esto para las terapias de conversación. En la siguiente sección considero cómo podrían ser los servicios de asesoramiento y psicoterapia centrados en la TJSC en la práctica.

La ilustración que estoy usando es una declaración reciente publicada por un servicio de asesoramiento de una universidad estadounidense (Centro de Asesoramiento de la Universidad John Hopkins) tras el asesinato de George Floyd. Este ejemplo ha sido seleccionado por dos razones. La primera es que los campus de las universidades americanas han sido las incubadoras del activismo de la TJSC — lo que ha estado sucediendo allí ahora se está desarrollando en la sociedad en general — . Junto con muchos otros que siguieron la historia del Evergreen State College, documentada por Boyce (2020) y Nayna (2019), observé estas tempranas erupciones en los campus, al principio con una sensación de incredulidad por el hecho de que tales excesos fueran tolerados, incluso apoyados, por las autoridades. Sin embargo, con el tiempo, la incredulidad se convirtió en una profunda preocupación a medida que se hizo evidente que nada iba a impedir que este activismo destructivo proliferara en diferentes sectores. Por consiguiente, es importante aceptar la posibilidad de que los servicios de terapia universitaria puedan ser precursores de lo que está en camino de convertirse en la principal oferta de terapia de conversación. En segundo lugar, la declaración publicada contiene una descripción del servicio de asesoramiento que hace explícito el centro de la TJSC. Estas descripciones particulares proporcionan una base sólida para pensar en las consecuencias para la práctica. Sin embargo, antes de pasar a la declaración en sí, es importante hacer una advertencia. Desde un punto de vista caritativo, probablemente se trata de una declaración emitida apresuradamente y proviene de un deseo bienintencionado de expresar solidaridad con los estudiantes. Mi análisis crítico no está dirigido a los autores de esta declaración. En cambio estoy más interesada en lo que se puede deducir de la prestación de servicios cuando hay un cambio fundamental en la forma en que se teoriza o posiciona el asesoramiento.

Para volver a la declaración en sí. He extraído dos secciones textuales que explicitan la agenda de la TJSC del servicio de la siguiente manera (véase www.criticaltherapyantidote.org para una captura de pantalla de la declaración completa en caso de que se elimine de la página web del servicio de asesoramiento de la universidad):

También afirmamos y reconocemos que nuestro centro debe examinarse a sí mismo y a sus sistemas para asegurarse de que estamos haciendo todo lo posible para deshacer y reparar, en lugar de replicar, las ideologías de la supremacía blanca que han construido muchas de nuestras nociones de salud y enfermedad mental y que causan tanto daño.

También reconocemos el impacto emocional de confrontar la virulencia e insidia de la anti-Negritud y el racismo en las POCI y estudiantes blancos que buscan procesar su propio desarrollo de identidad racial y la práctica del antirracismo. Por favor, considérenos también uno de los muchos recursos en el difícil pero necesario trabajo de comprometerse con el sesgo internalizado, reconocer el privilegio y alinear los valores del antirracismo y la alianza con la práctica encarnada y sostenida.

En mis dos artículos anteriores [hay traducción aquí y aquí] he señalado el insidioso impacto de la TJSC en la relación entre el terapeuta y el cliente por la forma en que se centra en las dinámicas de poder interpersonal basadas en la opresión. Aquí desarrollaré esta crítica considerando, de manera más general, la naturaleza del asesoramiento proporcionado por un servicio explícitamente centrado en la TJSC. ¿Qué se puede deducir de los extractos publicados aquí? ¿Qué es probable que suceda cuando un estudiante angustiado o ansioso llega para recibir asesoramiento?

Para empezar, el estudiante va a ser recibido de una manera particular. En el momento en que el estudiante entra por la puerta, deja de ser entendido como un individuo ante todo. El factor más destacado es la identidad de grupo: todo lo demás es secundario. Y, además, sus dificultades serán tratadas de manera diferente, en base a su identidad. Las ramificaciones de este encuadre radicalmente diferente al que se suele proporcionar en los enfoques de asesoramiento habituales son amplias. Además, parece que se ha pensado poco en cómo funcionará este enfoque en la práctica. Consideremos solo un par de cuestiones obvias.

En primer lugar, las dificultades del estudiante serán diagnosticadas a lo largo de líneas particulares. Un estudiante llega en un estado de angustia emocional/psicológica y es probable que sus problemas se entiendan como manifestaciones del impacto negativo de las ideologías de la supremacía blanca. No está claro qué excepciones podrían permitirse y sobre qué base. Tampoco está claro quién hace este diagnóstico: el asesor.

Como corolario de esta posición sobre el diagnóstico, se animará al estudiante a verse a sí mismo como una víctima. Por ejemplo, una estudiante podría llegar presentando ansiedad en torno a su trabajo académico. Se la alentará a comprender que sus dificultades surgen de un sistema patriarcal opresivo, que se manipula automáticamente contra las mujeres. Es muy poco probable que se ayude al estudiante a asumir la responsabilidad de su propio aprendizaje y a desarrollar estrategias de estudio útiles para mejorar sus notas.

En segundo lugar, el trabajo con el cliente será determinado por su identidad de grupo. En los extractos tomados de la declaración del servicio de asesoramiento de la universidad está claro que el trabajo en este centro será racializado; los problemas que se presentan son causados principalmente por “ideologías de supremacía blanca”. Entonces, ¿en qué puede resultar esto?

Por ejemplo, llega un estudiante varón que se está recuperando de una agresión física y necesita ayuda profesional para hacer frente a las secuelas psicológicas. Si se trata de un estudiante blanco agredido por un par de hombres negros, ¿se le va a animar a ver a los autores como víctimas de una sociedad de supremacía blanca en la que está implicado con la consecuencia de minimizar su propio sufrimiento? Si se trata de un estudiante negro asaltado por un par de hombres blancos, ¿se le animará a ver esto como una mayor corroboración de su propia condición de oprimido, y por lo tanto se le animará a hacer de este trauma una experiencia central y definitoria que determine la dirección de su vida?

Y, en general, ¿qué sucede con todas las dificultades comunes que experimentan los jóvenes al establecerse como adultos? ¿Serán todos ellos encauzados por este estrecho camino ideológico, un camino al que ya han estado expuestos a través de su experiencia en la escuela? Parece que este enfoque de asesoramiento centrado en la TJSC sólo servirá para consolidar aún más una mentalidad victimista. Además, solo ofrecerá una posible solución a lo que se presente y que, por supuesto, es el activismo político. En el análisis final, el propósito principal de este servicio de asesoramiento parece bastante explícito para ayudar a los estudiantes blancos a comprometerse con su práctica antirracista y a los estudiantes de color a poner en primer plano su experiencia del racismo.

Huelga decir que no hay ninguna base de pruebas ni observaciones clínicas acumulativas que demuestren que este tipo de asesoramiento centrado en la TSCJ sea eficaz. Tampoco hay métodos o protocolos claros: para cualquier consejero profesionalmente entrenado esto parece una forma de ad hoc, incoherente, amurallada y poco ética de trabajar con personas vulnerables. De hecho, en lugar de recibir ayuda de este tipo de servicio de asesoramiento, es mucho más probable que los jóvenes resulten perjudicados. Se les animaría a verse a sí mismos como víctimas sin agencia, cuyos únicos atributos importantes son sus características inmutables. Está muy lejos de lo que normalmente se esperaría de los servicios de asesoramiento genéricos, es decir, dar prioridad al individuo y proporcionarle un espacio para que explore sus dificultades y encuentre formas de avanzar, sea más ingenioso y viva una vida más productiva y satisfactoria.

Si esta afirmación es una indicación de cómo serían los servicios de asesoramiento centrados en la TJSC, entonces podemos decir, con confianza, que sea lo que sea, ya no es una terapia. En su lugar, parece como si la vulnerabilidad de los clientes estudiantes fuera a ser cínicamente manipulada para consolidar e inculcar una ideología política; una contra la cual no tienen defensas porque ya han sido formados por ella a través de su educación anterior. En otras palabras, este enfoque parece un adoctrinamiento disfrazado de servicio terapéutico. Para decirlo aún más claramente, se podría decir que el asesoramiento se utiliza para facilitar un proceso de encarcelamiento psicológico.

Por lo tanto, por estas razones, el asesoramiento centrado en la TJSC está descalificado como terapia, ya que es una práctica cultural que se basa en la hermenéutica de la opresión y, por lo tanto, se centra explícitamente en el poder. Es una empresa política. No posee un espíritu curativo.

¿Cuál es la naturaleza esencial de un ethos curativo? Parece extraordinario que hayamos llegado a un punto en el que debemos reafirmar la intención terapéutica del asesoramiento y la psicoterapia que debería ser evidente. El espíritu curativo es el corazón de la terapia: se caracteriza por un compromiso inquebrantable con el florecimiento de la persona que busca su ayuda. En las terapias de conversación, más específicamente, esta es la obligación de recurrir a la pericia, la experiencia, el conocimiento, la investigación y las teorías clínicas para promover el bienestar de los clientes que acceden a sus servicios. Por encima de todo, es la provisión de una relación que promueve el florecimiento del individuo. Una forma de resumir esto sería decir que la naturaleza esencial de la curación es el amor. No es sorprendente que las revisiones de la investigación indiquen que la percepción del cliente de ser considerado por el terapeuta de manera incondicional y cálida se asocia generalmente con resultados positivos en la terapia; véase el resumen de Cooper de los resultados de la investigación (2008). Para decirlo claramente, un espíritu curativo viene del corazón.

En este punto, es apropiado dar un paso atrás y considerar el contexto en el que este desarrollo está ocurriendo. Es un tópico observar que hay una inextricable interrelación entre las prácticas de curación y la sociedad en general. El impulso de curar es universal, pero la forma en que se manifiesta está inevitablemente determinada por la cultura y la historia. Los tiempos de grandes cambios históricos, como los que vivimos ahora, van acompañados de cambios en las prácticas culturales, incluidos los métodos de curación. Debemos esperar que las perturbaciones sísmicas en nuestra cultura también se extiendan a través de las disciplinas de asesoramiento y psicoterapia. Además, debemos anticipar que estos cambios operarán a un nivel estructural profundo.

¿Cómo es probable que esto se desarrolle? Apostaría que el campo de la terapia comenzará a fracturarse según las líneas ya indicadas: crítica y tradicional. Por el momento, parece que el asesoramiento y la psicoterapia seguirán siendo colonizados por la TJSC, una ideología política aferrada al poder como condición definitoria de la vida humana. Un proceso de selección distribuido reclutará a los que ingresen a las profesiones con esta visión del mundo y excluirá cada vez más a los de los grupos “opresores”. La problematización aumentará y eliminará cualquier otra perspectiva heterodoxa. Las instituciones de formación se volverán aún más complacientes y ortodoxas. Los servicios de asesoramiento en la educación, las instituciones y las empresas (en forma de programas de asistencia a los empleados) exigirán un mayor cumplimiento de la diversidad y estarán más dominados por las políticas de recursos humanos informadas por la TJSC. Mientras tanto, las personas con un fuerte espíritu curativo se librarán de la formación profesional o dejarán la profesión o sólo trabajarán en silos de práctica privada. Desafortunadamente, creo que es inevitable que con el tiempo estas disciplinas se conviertan cada vez más en empresas vacías dedicadas a interrogatorios vacíos de relaciones de poder y reguladas por moribundos cuerpos profesionales autosuficientes. Al final, la terapia sin corazón está muerta en un chraco de agua.

Mientras tanto, en el otro lado, algo nuevo surgirá; formas terapéuticas innovadoras y radicales que ya no se llamarán asesoramiento y psicoterapia. Estas serán nuevas prácticas que se basan en un verdadero espíritu curativo. ¿Cómo se reconocerá el surgimiento de estas nuevas formas y cómo podremos saber si se trata de auténticos comienzos? Este es un territorio desconocido y no probado. Un método de discernimiento es preguntarse sobre el objetivo final. ¿Sirve la práctica para encerrar a la gente, para crear separación, para estrechar su sentido del yo, para debilitarla? ¿O sirve para fomentar la autoinvestigación, para discernir dónde reside la responsabilidad, para fomentar el realismo, para expandir la conexión con uno mismo, con los demás y con el mundo mismo? En el análisis final, la terapia real es un ser vivo.

Para concluir, a finales del decenio de 1980, Kimberlé Crenshaw (1991) estaba sentada en su torre de marfil en Los Ángeles afilando su bisturí interseccional, que ahora se utiliza para cortar el tejido social con un efecto devastador. Al mismo tiempo, las disciplinas de la orientación y la psicoterapia estaban madurando hasta convertirse en un campo de trabajo muy pluralista. No importa lo diferente que fuera la modalidad, el método o el enfoque, la práctica terapéutica estaba informada por una ética curativa incuestionable. ¿Quién podía entonces predecir un momento no muy lejano en el futuro en el que el corazón mismo de la terapia se vería amenazado? El encuentro entre las terapias de conversación y la TJSC va a cambiar el campo profundamente. La línea de fractura se está haciendo cada vez más evidente.

Esta trilogía se completa con la profunda observación hecha por uno de los genios fundadores de la psicoterapia, Carl Jung (1921, p.97): “Donde gobierna el amor, no hay voluntad de poder; y donde predomina el poder, falta el amor. El uno es la sombra del otro”.

El amor al poder contra el poder del amor. Es una elección que se hace en cada corazón humano.

El futuro del campo depende de ti ahora.

Referencias

Boyce, B. (2020). The Complete Evergreen Story: Episode 1. https://www.youtube.com/watch?v=p5Wny9TstEM

Cooper, M. (2008). Essential Research Findings in Counselling and Psychotherapy: the facts are friendly. Lutterworth: BACP

Crenshaw, K. (1991). “Mapping the Margins: Intersectionality, Identity Politics, and Violence against Women of Colour”. Stanford Law Review, 43(6).

John Hopkins University Counselling Centre (2020). Counseling Center Statement on Anti-racism. Consultado el 14/8/20 desde: https://studentaffairs.jhu.edu/counselingcenter/counseling-center-statement-on-anti-racism/

Captura de pantalla de la declaración original publicada en www.criticaltherapyantidote.org

Jung, C., y Hinkle, B. M. (1921). The Psychology of the Unconscious. Londres: Kegan Paul.

Nayna, M. (2019). PART ONE: Brett Weinstein, Heather Heying, and the Evergreen Equity Council. On https://www.youtube.com/watch?v=FH2WeWgcSMk

Thomas, V. (2020a). Wake up, talking therapists! Critical Social Justice Theory poses an existential threat to your professions. Publicado en newdiscourses.com.

Thomas, V. (2020b). Therapy and the hermeneutics of oppression. Publicado en newdiscourses.com.

Val Thomas

La Dra. Val Thomas es psicoterapeuta, escritora y anteriormente formadora en counselling. Su especialidad son las aplicaciones de imágenes mentales. Es autora de dos publicaciones de Routledge: Using Mental Imagery in Counselling and Psychotherapy (2015) y Using Mental Imagery to Enhance Creative and Work-Related Processes (2019).

Traducciones sobre los asuntos de los hombres, la izquierda liberal, las políticas de identidad y la moral. #i2 @Carnaina

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