¡Basta de ser un Buen Chico!

Un cabrón no es lo opuesto a un buen chico.

Escrito por Dave DuBay y publicado el 15 de abril de 2018

En respuesta a mi artículo donde preguntaba qué está pasando con los hombres feministas, J Apple Muncy me sugirió que echase un vistazo al libro de Robert Glover de 2003 No More Mr. Nice Guy! (¡Basta de ser un Buen Chico!, en traducción libre [N. de T.])

Es un título provocador. Yo era escéptico porque el libro fue presentado en los programas de Bill O’Reilly y Rush Limbaugh. ¿Es el consejo de Glover una tontería reconstituir los derechos de los hombres de derechas?

En realidad, es uno de los mejores libros para hombres que he leído. No hay política ni culpa feminista en el libro. Y como Glover señala, alguien podría escribir un libro similar para mujeres.

Un cabrón no es lo opuesto a un buen chico. El hombre integrado es lo opuesto a un buen chico.

Después de todo, los buenos chicos no son tan buenos. Son pasivo-agresivos y con título. Los buenos chicos parecen respetar los límites de los demás, pero no defienden sus propios límites.

Los buenos chicos ignoran sus necesidades y tratan de darle a los demás lo que quieren. Pero hay un «contrato encubierto». El buen tipo espera algo a cambio y trata de conseguirlo a escondidas. Si falla, puede intentar castigar indirectamente a la otra persona.

Este gráfico es mi interpretación de la situación del buen chico. El antiguo filósofo Epicteto describió mejor los límites saludables hace dos mil años: saber lo que es tuyo y saber lo que no es tuyo. Pero mientras que la narrativa de género de las últimas décadas se ha enfocado en que los hombres respeten los límites de las mujeres, nosotros hemos descuidado la importancia de que los hombres establezcan sus límites hacia las mujeres.

Glover escribe que los buenos chicos lo son de este modo:

  • Secreto y deshonesto. Ocultan sus errores y defectos porque anhelan la aprobación.
  • Manipulador. No hacen que sus necesidades sean una prioridad, así que tratan de satisfacerlas de forma velada.
  • Controlador (a menudo de manera indirecta). Por ejemplo, los buenos tipos «dan para recibir». Ellos esperan algo a cambio (el contrato encubierto mencionado anteriormente).
  • Pasivo-agresivo. Expresan su frustración y resentimiento de manera indirecta, dando vueltas y por vías nada buenas. Esto incluye no estar disponible, tener olvidos, llegar tarde, no seguir adelante, no poder tener una erección, llegar al clímax demasiado rápido y repetir los mismos comportamientos molestos incluso cuando han prometido no volver a hacerlo».
  • Lleno de rabia reprimida.
  • A menudo adictivo (alcohol, drogas, porno).
  • Con dificultad para establecer límites.
  • Frecuentemente aislado.
  • A menudo se sienten atraídos por personas que necesitan solucionar problemas (codependencia).
  • A menudo tienen problemas de intimidad y sexuales.
  • A veces solo son relativamente exitosos.
  • Compartimentado. Juegan juegos mentales consigo mismos y crean excusas para su comportamiento.

En contraste, un hombre integrado:

  • Tiene un fuerte sentido de sí mismo.
  • Asume la responsabilidad de satisfacer sus necesidades.
  • Se siente cómodo con su masculinidad y su sexualidad.
  • Tiene integridad.
  • Es un líder.
  • Es emocionalmente claro, directo y expresivo.
  • Es enriquecedor sin preocuparse o resolver problemas.
  • Establece límites y no le teme al conflicto.
  • Da sin ataduras.

El camino de un buen chico a un hombre integrado comienza con un hombre que pone sus necesidades primero. Esto puede sonar egoísta, pero si sus necesidades no son satisfechas entonces usted no tendrá los recursos para ser un apoyo efectivo para otros.

Debe enfrentarse a sus miedos.

Debe dejar de hacer de víctima (culpar a los demás) y empezar a asumir la responsabilidad.

Debe aprender a decir que no y dejar de tener miedo al conflicto.

Debe abrazar su masculinidad.

Debe darse cuenta de que los problemas de los demás no son sus problemas. Y mientras que él puede apoyar a otros mientras trabajan en sus asuntos, es principalmente la responsabilidad de esa persona trabajar en estos asuntos.

Debe conectarse con otros hombres y encontrar hombres que lo apoyen en sus esfuerzos por dejar de ser un buen chico.

Dave DuBay es trabajador social de Phoenix, Arizona. Él bloguea en The Painted Porch. También está en Twitter, @Dave_DuBay.

Written by

Traducciones sobre los asuntos de los hombres, la izquierda liberal, las políticas de identidad y la moral. #i2 @Carnaina

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